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Chapter 9 - ¿Por qué ella esta aquí?.

Al llegar a la institución, dejé mi mochila sobre el asiento y me quedé mirando por la ventana durante un largo rato. Era el único estudiante que había llegado tan temprano. Después de una hora de espera, el profesor de matemáticas entró. Estaba tan sumido en mis pensamientos que ni siquiera noté que el salón ya estaba lleno.

Saqué mi libreta y empecé a anotar los apuntes mecánicamente. Al terminar la clase, el director Ji-ho Baek entró al aula.

«Buenos días, queridos alumnos. Una nueva profesora se incorporará hoy, así que denle una amable bienvenida».

La puerta se abrió de nuevo. El murmullo del salón murió al instante. No era por miedo al director, sino por una especie de respeto natural que ella emanaba. La profesora avanzó con una elegancia que me recordaba a la nobleza de las novelas que solía leer. Su cabello negro azabache estaba recogido en una coleta alta y firme, con dos mechones rebeldes enmarcando su rostro sereno.

Sus anteojos de montura fina brillaron bajo las luces del aula, dándole un aire intelectual y maduro. Cuando su mirada recorrió a los estudiantes, mis manos empezaron a temblar y sentí que el aire me faltaba. *Vamos, Kim Hajin, cálmate*, me repetí como un mantra.

Llegó al pizarrón y dejó sus cosas.

«Mi nombre es Choi Min-Ah. A partir de este momento, seré su tutora de lengua», dijo con tono serio y profesional.

*No… no puede ser. ¡Maldita sea! ¿Por qué está ella aquí?* Pensé aterrado. Se suponía que no nos daría clase hasta un año antes de graduarnos. *¿Por qué el tiempo se adelantó?*

Giré la cabeza y mi mirada se encontró con la de Wi Seol. Su expresión era siniestra, cargada de oscuridad que me revolvió el estómago. Pero en cuanto la profesora la miró, su rostro cambió instantáneamente a una máscara de alegría. Sentí ganas de vomitar ante tal descaro.

Min-Ah empezó la lección. Intenté sujetar el bolígrafo, pero mis manos temblaban tanto que era casi imposible escribir con claridad. Mi cuerpo estaba empapado en sudor frío.

Finalmente sonó el timbre del almuerzo. Fui el último en levantarme, quedando a solas con la profesora Choi Min-Ah, sentada con las piernas cruzadas en su escritorio. Nuestros ojos se encontraron en un silencio denso, casi dramático, mientras el viento agitaba nuestros cabellos a través de las ventanas abiertas. Sus ojos café seguían siendo únicos e incomparables, tal como en mis recuerdos…

«Estudiante, ¿cuál es tu nombre?».

Intenté calmar mis sentidos.

«Kim Hajin», dije con voz temblorosa mientras bajaba la mirada.

Abandoné el salón a paso rápido. Necesitaba aire. Mientras me sentaba en el comedor jugando con las verduras de mi plato, mis manos seguían temblando de impotencia. Dejé escapar un largo suspiro, tratando de entender qué demonios estaba pasando con mi vida.

*Las cosas están saliendo cada vez más raras. Debería conseguir un trabajo a tiempo parcial. Sí, creo que eso es lo que debo hacer.*

«¿Te-te importa si me-me siento a tu lado?».

Una voz femenina resonó frente a mí. Había una chica allí: cabello marrón corto y despeinado, anteojos que la hacían parecer una nerd, uniforme impecable. No se le veían los ojos porque sus lentes estaban empañados.

Quedé pensando un momento.

«No, no me incomoda. Puedes sentarte», dije mientras seguía mirando un punto fijo.

«Gra-gracias. ¿Puedo preguntar cuál es tu nombre?».

Sus manos temblaban mientras evitaba el contacto físico.

«Kim Hajin. ¿Y el tuyo?».

Dije con una sonrisa plasmada en el rostro.

*No debería ser tan duro conmigo mismo.*

«Yu Noran».

Yu Noran… era la primera vez que escuchaba ese nombre.

«No es un nombre muy común», comenté mientras tomaba un sorbo de agua.

«Cier-cierto».

Umm… es difícil comunicarse con alguien así. Lo mejor será irme cuanto antes.

«¿Tu-tu quie-quieres ser mi amigo?».

Su voz temblorosa fue un susurro.

Suspiré hondo.

«Claro que sí», dije dándole una sonrisa. «Intercambiamos números».

Qué rápido. Ella se inclinó hacia adelante, quedando a centímetros de mi rostro. Cuando se dio cuenta, se disculpó y se metió bajo la mesa. Por un momento me quedé paralizado.

«Está bien, no tienes que esconderte».

Después intercambiamos números. Ella se fue al terminar de comer. Antes de salir por la puerta, miró hacia atrás donde yo estaba.

Ahora que lo pienso, no sé en qué salón está.

«Nos vemos en nuestro salón», dijo mientras corría de alegría. Me hizo recordar a una niña con un juguete nuevo.

*¿Espera… en nuestro salón?*

Salí caminando hacia mi salón normalmente.

Al llegar, Yu Noran estaba detrás de mi asiento. Alzó la mano en un gesto de saludo. Le devolví el saludo, un poco incómodo. Hay muchas personas aquí a las que no conozco. Bueno, veamos el lado positivo: ahora tengo con quien conversar.

Me senté y empecé a hablar con Noran.

Ambos somos otakus y nos llevamos bien casi de inmediato. Me recomendó varios webtoons y animes. Yo hice lo mismo. Nuestra conversación derivó en quién ganaría en una pelea: Arthur Leywin de *The Beginning After the End* o Sung Jin-Woo de *Solo Leveling*. Hicimos teorías y suposiciones. Al final, el tiempo se fue volando.

Recogí mis cosas, nos despedimos y regresé a casa.

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