En mi vida pasada, mi relación con Yu-Sigeon no era más que amistad… pero tampoco menos que eso. Nunca llegamos a hacer cosas extrañas. Aunque sí hubo varias ocasiones en que nos dejamos llevar por el alcohol. Pero solo nos besamos. Nada más.
Mi cara empezó a ponerse roja poco a poco, mientras vapor imaginario salía de mi cabeza.
Un día después de clases, ya con veinte años, ella tomó mi chaqueta —la que tenía un logo en la espalda— y se la puso.
«¿Cómo me queda, Hajin?».
Recuerdo que era muy juguetona conmigo. Yo nunca di un paso al frente porque tenía miedo de perder nuestra amistad. Ahora que lo pienso… ¿fui respetuoso o simplemente estúpido? Después de eso, ella se fue al extranjero. Cambió de número y otras cosas. Al final, nunca pude tener otra conversación con ella. Pero ese último día me amarró un lazo rojo en la muñeca, diciendo que debería llevarlo conmigo. Ese lazo quedó guardado en mi clóset junto a una foto nuestra.
Me siento extraño. Se supone que debería estar alegre por esto… pero ¿qué es este dolor en el pecho?
Me apreté la camiseta blanca que llevaba puesta, justo en el lado del corazón. Apreté con fuerza. Dejé escapar un fuerte suspiro.
No entiendo mis sentimientos. En realidad, aún amo a Wi Seol. Es imposible borrar esos sentimientos de un momento a otro. Intenté no pensar en eso, pero es difícil. O quizás yo soy el difícil.
Me levanté de la cama y quedé frente al espejo.
«Sí, estoy viviendo de nuevo una vida. ¿Por qué me siento tan mal?».
Es raro. Estoy bien físicamente, pero me siento mal. No tengo resfriado ni nada por el estilo. La verdad es que… aún no me comprendo a mí mismo.
Mirando al techo, el ruido nocturno de la ciudad llegaba a mis oídos. Me volví a recostar en la cama.
*Bien, lo mejor será descansar.*
---
Estaba frente a la institución otra vez. Esta rutina de verdad me agota. En busca de aprender… aunque preste atención en clase, eso parece inútil. *¿Acaso tengo una capacidad cerebral limitada?* No lo sé. Quizás soy muy estúpido.
Al llegar a mi salón, me coloqué en mi asiento y el tiempo empezó a correr de forma tan rápida.
Salí de la institución. Yu-Sigeon me envió un mensaje diciendo que Lena se había ido a casa bastante temprano. Bueno, ahora tendré que irme solo.
Caminando por las calles de Seúl, el aire era tenso. El fuerte ruido de la ciudad: murmullos, empresas y todo lo demás. Creo que debería comprar unos auriculares.
Revisé mi bolsillo y saqué una cartera de cuero. Al ver los billetes de wones que sostenía en la mano, no pude evitar sonreír. *¿Pero por qué tengo tanto dinero?* Solo recuerdo que gastaba mucho. Ah, claro… saqué cien en casi todas las asignaturas.
Me metí en una tienda al cruzar a la izquierda. Después salí con los auriculares puestos, conectados al teléfono, escuchando música en inglés.
Después de eso…
Llegué a casa. Estaba vacía. Seguro que esas dos salieron a comprar cosas. *¿Por qué siempre me dejan solo?* No solo eso, me hace sentir como un estorbo. *¿Me excluyen?* No, no creo que sea eso. ¿Por qué tengo estos pensamientos tan ridículos últimamente?
Arreglé mi ropa desordenada, doblándola y guardándola en su lugar. Después limpié con el trapeador.
*¡Caer!* Me dejé caer fuertemente en la cama. Incluso reboté. Me puse la mano en los ojos y me eché a dormir.
Pero mi conciencia quiso mostrarme un sueño. Quizás algo de mi vida pasada.
«Lo siento… mucho… por dejarte solo».
Una imagen de una chica con anteojos, cabello negro azabache que brillaba, ojos cerrados y una sonrisa forzada en el rostro. Se hizo añicos en mi mente por un instante.
Un fuerte golpe recorrió todo mi cuerpo y volví a la realidad.
*¡Jadeos! ¡Jadeos! ¡Jadeos!* La respiración se trabó por un momento. *¡Toser!*
Me levanté inclinándome hacia adelante, empapado en sudor. Me puse una mano en el cabello. Luego limpié el sudor con las manos. Revisé la hora en el teléfono que estaba cargando:
{Lunes 26 de septiembre de 2026}
[Hora: 04:41 a.m.]
Es temprano. Me di una ducha fuerte de agua tibia. Después preparé el desayuno: lo típico, arroz con tocino. *¿Por qué estoy desayunando algo tradicional?* Vi en un video cómo hacer bolitas cocidas de harina de maíz y un comentario decía que sabía buenísimo. Quizás solo exageran. No hay que dejarse guiar por nadie, mucho menos por gente de internet.
Serví la comida en la mesa para que enfriara mientras limpiaba las migajas y las tiraba a la basura. Finalmente me puse a comer.
Masticando el huevo y el tocino mientras pensaba: por más veces que se coma algo, siempre tendrá el mismo sabor. Pero uno no se cansa de comer lo mismo. Sin embargo, esto tiene muchas calorías, es decir, nos hace mal. Aun así, me aferro a algo que me daña… y me aferro todos los días.
Mi mamá salió medio dormida. Me lanzó una mirada de confusión, pero finalmente fue a hacer sus deberes. Mi hermana hizo lo mismo. Terminé de comer y me dirigí a la puerta rumbo a la institución. Aunque esta vez dejé a mi hermana atrás.
*Qué hermano tan irresponsable soy. No merezco ser llamado hermano mayor.*
