De regreso a casa, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Sentía que algo me observaba. Una presencia… ¿siniestra?
Al llegar, abrí la puerta con cuidado y entré sigilosamente. O al menos lo intenté.
«Ya estoy en casa».
*¿Mmm?*
Esperé un momento, pero nadie contestó. Pasé el pasador a la puerta —simplemente estaba cerrada sin seguro—. Revisé toda la casa: no había nadie.
Miré mi celular.
{Mamá Kim Suna}
—Calienta tu comida que está en el microondas. Recuerda meter tu ropa en la lavadora. Y no te olvides de lavar los platos. Te amo.—
*¿Otra vez solo?*
Calenté la comida. Después de comer, limpié toda la cocina. Me dirigí a mi habitación.
*¡AHH! ¡AHH! ¡Pero mierda!*
Una fuerza eléctrica recorrió todo mi cuerpo. Temblé de dolor y caí inconsciente.
---
Abrí los ojos de par en par. Mi cuerpo temblaba. El cuello me dolía como la mierda.
«¿Do-dónde estoy?».
Observé alrededor: todo estaba oscuro. De repente, una luz fuerte iluminó la habitación. Estaba en el sótano.
«Pero qué mierda…»
«Hajin, despertaste. Estaba un poco preocupada».
Una voz familiar resonó en todo el espacio.
«¿Esto es una broma, verdad?».
Reí, pero con cara de incredulidad.
«Verás, es tu cuestión si me crees o no, pero yo vengo del futuro… y tú y yo estamos casados».
*¡Qué! ¿Ella también regresó? Esa hada hija de puta…*
«¿Qué quieres de mí, Wi Seol?».
Dije apretando los dientes.
«Bueno, no sabes, pero yo te amo».
Antes de que siguiera hablando, la interrumpí.
«Amor no me vengas con esa mierda. Fuiste una maldita infiel».
Mis manos apretadas temblaron. De mi boca salió un poco de sangre.
«¿Tú también regresaste?».
*¡SPLASH! ¡SPLASH!* Resonaron dos golpes en mi mejilla.
«Tú también regresaste. Entonces, ¿por qué me estás evitando? No solo eso, ¿por qué dices que fui infiel si yo te amo con todo mi ser?».
«¡DEJA DE HABLAR MIERDA, MALDITA IMBÉCIL! ¡SABES CUÁNTO HE SUFRIDO POR EL HECHO DE QUE ME FUERAS INFIEL!».
No pude evitar gritar de ira. No soy un maldito imbécil. Lágrimas brotaron de mis ojos mientras bajaba la mirada.
«¿Por qué? ¿Por qué? Yo no hice nada malo…»
Al terminar de gritar, la lengua de Wi Seol recorrió la mía hasta casi llegar a mi garganta. Mi respiración se trabó y las lágrimas cayeron más rápido que antes.
*¡MORDER!*
Mordí su lengua con fuerza. Sangre brotó y cayó en mi boca. Rápidamente escupí todo.
Pero el tiempo pareció detenerse.
«Hola, Hajin. Ha pasado un tiempo».
La **"hada"** que me trajo al pasado estaba delante de mí una vez más.
