Cherreads

Chapter 7 - Capítulo 7

Capítulo 7: Disciplina y Disonancia

A la mañana siguiente...

El silencio de la habitación de Vesper fue interrumpido por un golpe rítmico y metálico.

Al abrir, se encontró con una de sus "hermanas".

La figura frente a ella irradiaba una energía frenética; sus ojos brillaban con una excitación que rozaba lo maníaco, una característica común en las Exorcistas de la Primera Generación que escaneo ayer como un efecto secundario. Producto resultante de literalmente desplegarlas al infierno 5 minutos después de ser creadas.

—¡Hey, Vesper! ¡Arriba, que el "Jefe" no espera a nadie!—exclamó la mujer, ajustándose un guantelete, Vesper desconocía como esta mujer supo su nombre ¿Realmente esta mujer puso atención cuando Adán nos bautizo?.

— Por cierto soy Riela y seremos vecinas— Dijo Riela señaló la puerta que se encontraba alado de su habitación (Vesper se encontrába al fondo del pasillo) y, a diferencia de la actitud gélida de Vesper, Riela era un torrente de palabras.

Vesper cerró la puerta, se colocó el uniforme con movimientos mecánicos. El contacto de la tela y las placas de la poca armadura qué tenian por diseño, sobre su piel ya no se sentía extraño; se sentía como una segunda piel.

Sujetó la máscara bajo el brazo y salió al pasillo, siguiendo a Riela hacia el campo de entrenamiento.

—¿Y bien? ¿Cuántas muescas hiciste ayer en tu lanza? —preguntó Riela mientras caminaban por los pasillos de cuartel—. Yo logré cuarenta y dos. ¡Había uno con cuernos enormes que chilló como un cerdo cuando lo atravesé! Fue... estimulante, ¿sabes?

Vesper mantuvo la vista al frente, su rostro inexpresivo siendo el contrapunto perfecto al entusiasmo sádico de su compañera.

—Sesenta y siete —respondió Vesper con una brevedad cortante. Su voz, ahora más firme, reflejaba esa frialdad eficiente que se estaba convirtiendo en su rasgo definitorio.

—¡Vaya! —Riela silbó, impresionada—. Eres de las silenciosas, ¿eh? Me gusta. Adán dice que las que menos hablan son las que mejor muerden.

Al llegar al patio de armas, la escala del entrenamiento era abrumadora. Miles de exorcistas se movían en formaciones geométricas perfectas.

Al frente, sobre un estrado de piedra blanca y dorada estaba, Adán recargado sobre su hacha-guitarra con la arrogancia de un dios del estadio. A su lado, Lute permanecía firme, con la espalda recta y una mirada que prometía violencia para cualquiera que no diera el cien por ciento o dudará en matar a la escoria del infierno.

El estatus de Lute como la más destacada del primer exterminio, le había otorgado el rango provisional de instructora en jefa.

—¡Escuchen, montón de nenas con suerte! —rugió Adán—. Ayer fue un calentamiento. Hoy, Lute y yo vamos a romperles los huesos hasta que aprendan a ser armas, no solo ángeles con palos brillantes. ¡A sus puestos!

El entrenamiento comenzó con una brutalidad calculada.

Vesper se vio inmersa en maniobras de vuelo táctico, sorteando obstáculos que simulaban los rascacielos derruidos de Pentagrama City. Luego vinieron las formaciones militares: cargas de caballería aérea y descensos en picado sincronizados. Adán y Lute patrullaban las filas, gritando insultos y corrigiendo posturas con golpes secos de sus propias armas.

Vesper observó la escena con un desapego analítico.

Recordó los flashbacks de la serie donde se pintaba este ambiente como algo cruel y abusivo, mostrando a Vaggie como una "pobre víctima del sistema".

«Es el ejército, maldita sea», pensó mientras bloqueaba un golpe de práctica en la pista aérea. «Estamos entrenando para entrar en el foso de los leones, para limpiar la escoria del universo. ¿Qué esperaba Vaggie? ¿Sesiones de terapia y abrazos grupales?».

—Pensando en Vaggie—Murmuró Vesper en voz baja. Mientras analizaba maneras de perfeccionar sus maniobras aéreas en medio de la pista de vuelo.

Vesper empezó a escanear el lugar, ahora que todas las Exorcistas estaban sin la máscara (con excepción de Lute) podía buscar a la futura traidora en los siguientes entrenamientos donde.

A cada Exorcistas se les asignaron una compañera para el combate cuerpo a cuerpo, donde podíamos practicar con nuestra arma preferida.

Todas teníamos la libertad de escoger nuestra arma principal, no necesariamente todas usábamos lanzas, algunas escogieron la espada, el hacha de guerra, etc.

Vesper escogió la Lanza como su arma principal. Tenía un talento natural para usarla al ser lo primero en su mente cuando activo Invocación Celestia, descargaria más habilidades con otras armas después de adaptarse a su Arma Principal.

Mientras todas las demás se lanzaban en ataques frenéticos y descuidados, confiando en su supuesta invencibilidad, Vesper hacía algo diferente. Cada vez que su oponente atacaba, Vesper retrocedía un paso, desviaba la lanza con el antebrazo y mantenía su guardia alta, protegiendo sus puntos vitales.

—¿Qué haces? —le preguntó su oponente, deteniéndose un momento, confundida—. Son solo demonios, Vesper. No pueden tocarte. Solo clávales la lanza y ya.

—La confianza es el primer paso hacia la tumba —respondió Vesper, golpeando el arma de la otra chica con un movimiento seco que la dejó desarmada—. No entrenes para el enemigo que tienes hoy. Entrena para el que podría aparecer mañana.

Su compañera la miró como si estuviera loca, pero Vesper no le dio importancia. Su mente estaba a kilómetros de allí, deconstruyendo la narrativa de la serie.

En el canon, Charlie era la víctima y Adán el villano que negó su delirante sueño de redimir a la escoria del infierno, pero vista desde dentro y quitando la conveniencia de guión que fue la redención de Sir Pentious.

Analizó cada letra de las canciones "Hell Is Forever" y "You Didn't Know" y las pocas escenas de Adán, lo único malo que hizo fue revelar la naturaleza angelical de Vaggie, el genocidio se justifica porque es el infierno y porque debería existir piedad para el cáncer de la creación.

Vesper también analizó la reacción de Charlie después de la revelación, demostrando ser más tonta que una cabra y más ciega qué un inválido (El enojo estaba justificado por la mentira de Vaggie) Carmilia Carmine, literalmente descubrió la naturaleza de Vaggie al verla ¿Qué? Dos minutos y Charlie...

¿Cuantos años tenía esa relación?, ¿Nunca pregunto sobre las cicatrices de su espalada cuando tenían sexo?, ¿Nunca vio la Lanza de Exorcistas qué sacaba de la nada?, ¿Nunca preguntó porque el ojo nunca se regenero? O ¿Nunca vio que Vaggie literalmente no tenía ninguna característica animal como los demás pecadores?.

Vesper llego a la fría conclusión que la relación de Charlie y Vaggie parecía cada vez más algo patológica.

«Vaggie traicionó a sus hermanas, a su especie y a su propósito por una relación tóxica, donde un tercero descubrió su mayor secreto en minutos», analizó Vesper mientras realizaba una serie de estocadas perfectas. «Charlie es el tipo de persona que, si no te ajustas a su visión del mundo, te descarta. Mira como trato a Lucifer su padre, cuando el solo quería ayudarla, Mira como trato a Angel Dust cuando quiso demostrarle a Vox (El amigo de su maltratador) que podía redimir a un pecador en vivo, Mira a Sera, obligada a cargar con el peso del secreto mientras Charlie juega a las casitas. Mira a Emily, una serafín joven y pura que solo conoce la luz, siendo arrastrada a la orbita de Charlie. Porque "propuso" una idea que en 10000 años alguien ya la habrá propuesto y fracaso».

Para Vesper, la mayor hipocresía era el trato de Charlie hacia los pecadores. Los trataba como niños que habían cometido un error travieso, ignorando que eran adultos que, en vida, habían elegido conscientemente dañar a otros.

«Cree que una canción y un abrazo borrarán siglos de violaciones, asesinatos y torturas», pensó Vesper con asco. «Ella vive en su palacio, mirando el exterminio como si fuera una tragedia estética, mientras nosotros vemos de cerca la podredumbre de lo que esos "pobres pecadores" le hacen a los débiles allí abajo».

El entrenamiento terminó con Adán felicitando a Lute y dándole una palmada que casi la derriba.

Vesper regresó a su habitación con Riela, quien no dejaba de hablar sobre lo "genial" que era Lute y después de confirmar que Vaggie no existe todavía en la ecuación.

Vesper entró en su cuarto y cerró la puerta. Ya no se sentía como un universitario atrapado en el cuerpo de una exorcista. Se sentía como una pieza de ajedrez que había decidido moverse por su cuenta.

«Sigue cantando, Charlie», murmuró Vesper mientras guardaba su máscara. «Sigue creyendo que el amor lo vence todo. Yo seguiré entrenando mi defensa. Porque cuando llegue el momento de que Vaggie te elija a ti sobre nosotras, yo estaré lista para recordarle que las hermanas que abandonó no olvidan... y que su novia no es más que una niña malcriada jugando con fuego celestial».

More Chapters