Capítulo 9: Hay una Misión que Cumplir
La fiesta no era una celebración celestial típica de arpas y coros angelicales.
Era una explosión de energía que chocaba frontalmente con la estética inmaculada del Cielo.
El lugar elegido era un anfiteatro natural rodeado de cascadas de agua cristalina que brillaban con luz propia. Pero en lugar de himnos, el aire vibraba con el rugido de una distorsión de guitarra eléctrica que solo podía pertenecer a una persona.
Adán estaba en el centro de un escenario de mármol, sudando bajo las luces doradas, desgarrando su hacha-guitarra con una técnica que humillaría a cualquier virtuoso humano. No era solo ruido; era rock puro, crudo y extrañamente magnético.
—¡¡VAMOS, MIS PERRAS ASESINADAS FAVORITAS!! —gritó Adán por el micrófono, su voz resonando en todo el valle—. ¡EL INFIERNO TIENE EL FUEGO, PERO NOSOTROS TENEMOS EL RITMO!
Vesper observaba la escena desde una mesa lateral, sosteniendo una copa de un néctar que sabía a la mejor combinación de frutas que el cerebro humano pudiera imaginar, como estamos en el cielo, obviamente las bebidas alcohólicas no están permitidas.
«Interesante. Si esta información, fuera transmitida al infierno o al tierra. Literalmente el 99% del infierno y posiblemente el 60% de la humanidad preferiría vivir en el infierno antes de terminar en el paraíso, incluso cuando se descubra la redención» Analizó mentalmente Vesper, mirando su copa de néctar, la termino de un trago.
Para Vesper le era indiferente en su pasado como Elías, nunca le importo el alcohol. Si lo tomaba pero era en raras ocasiones, ella prefería El Té Negro (Cualquier Té en general), El Café Negro o Cualquier Gaseosa, así que para ella no había ningún problema, la falta de alcohol real en el cielo.
Vesper escaneo el lugar de la fiesta. Como el Exterminio era un secreto absoluto que Sera guardaba bajo llave —y que no se revelaría hasta aquel juicio fatídico años después—, la fiesta tenía un aura de "club exclusivo".
No había drogas obviamente esto es el cielo, y el alcohol (o lo que más se parecía al alcohol que después, descubrió que era caro y muy restringido) era una versión refinada que te daba euforia sin la resaca o la pérdida de control, manteniendo la "pureza" del reino.
Miro a su vecina, Riela era una extrovertida y una de las almas de esta fiesta. Estaba sobre un banco, agitando las manos y gritando letras de canciones que Adán improvisaba sobre la marcha. Sus amigas, un grupo de exorcistas que Vesper ya empezaba a identificar por sus estilos de combate, la rodeaban riendo y aplaudiendo.
«Es extraño», pensó Vesper, dándole un sorbo a su bebida, que un camarero relleno, mientras reflexionaba. «En la serie, Adán es el villano unidimensional qué igual la segunda temporada, le dio toda la razón (Tampoco era tan complicado. Cuando la serie intenta victimisar el infierno), Pero aquí lejos del campo de batalla... es simplemente un tipo que ama ser el centro de atención. Es como ese amigo rockero que vive al límite, malhablado e idiota, pero con una energía que te arrastra aunque no quieras».
Vesper decidió levantarse y caminar entre la multitud.
Notó que algunos Ganadores (almas humanas que habían llegado al Cielo) se habían colado en la periferia, atraídos por la música. Habló con un par de ellos; eran personas sencillas, felices, que veían a las Exorcistas simplemente como "la guardia de honor de Adán". No tenían idea de la sangre que manchaba sus lanzas apenas unos días atrás.
—¿Disfrutando de la vista, Vesper?
Vesper se giró. Lute estaba allí, con una jarra en la mano y una expresión mucho más relajada que durante el entrenamiento. A su lado, Adán acababa de bajar del escenario, rodeado de una estela de energía estática.
—¡Eh, la chica de la defensa! —Adán le dio un golpe amistoso en la espalda a Vesper, casi haciéndola derramar su bebida. Su aliento olía a una mezcla de menta y ambrosía—. Lute me contó que estuviste dándole duro a los maniquíes. ¡Eso es jodidamente genial! Me gusta que mis chicas tengan iniciativa.
—Solo busco la eficiencia, señor —respondió Vesper con su tono inexpresivo habitual.
—"Señor"... —Adán puso los ojos en blanco y soltó una carcajada—. Llámame Adán, nena. O "El Primer Hombre" O "El Jefe Maestro del Rock" O "El Dick original" O "El Dickmáster" Lo que prefieras. Mira, el Cielo es aburrido la mayor parte del tiempo, ¿verdad? Por eso hacemos esto. Hay que mantener la chispa viva antes de volver a bajar a limpiar el basurero.
Adán se apoyó en la mesa, robándole un aperitivo a una bandeja que pasaba flotando. Por un momento, no parecía el genocida de la serie. Era solo un tipo orgulloso de sus "hijas", disfrutando de su propia leyenda y legado.
—Lute dice que eres rara —continuó Adán, mirándola fijamente a los ojos dorados—. Pero las raras son las que sobreviven cuando las cosas se ponen feas. Sigue así. Y la próxima vez que entrenes, avísame. Quiero ver ese rayo de luz del que Lute no deja de hablar.
Lute se encogió de hombros, algo avergonzada de que Adán revelara sus conversaciones.
—Solo dije que tenía potencial —refunfuñó Lute, aunque le dio un asentimiento respetuoso a Vesper antes de irse junto a Adán para hablar con otras exorcistas.
«Mmm. En realidad no intentaba ocultar mis habilidades con la energía sagrada, pero ¿Por qué? No me pregunto como active la función. Talvez orgullo o simplente respeto entre guerreras» Reflexionó internamente.
Vesper los miró la espalda de a ambos. En este entorno, la "maldad" de la que se mostraba en la serie se sentía borrosa. Eran soldados celebrando una victoria necesaria para proteger la paz de esos Ganadores que bailaban al fondo.
«Charlie cree que puede "curar" a los de abajo», reflexionó Vesper mientras Adán empezaba a gastarle bromas a algunas exorcistas, mientras Lute se mantenía serca de el «Pero ella no entiende este lazo. No entiende que para nosotros, el Exterminio no es solo odio; es el precio que pagamos para que este lugar siga siendo perfecto. Adán es un idiota, sí, pero es un idiota que cuida a los suyos. Y eso es algo que Charlie, en su visión unidireccional del Primer hombre, nunca entendió, sin una verdadera oportunidad para conocer al hombre que literalmente sus padres le arruinaron la vida»
La música volvió a subir de volumen. Adán regresó al escenario para un último solo, y Vesper se quedó allí, disfrutando por primera vez de la extraña camaradería de las armas.
«Siete años», recordó. «Disfrutaré de este rock mientras pueda. Porque cuando el secreto salga a la luz, seré yo quien esté al frente para defender este aburrido pero pacífico paraíso de los delirios de la princesa».
Después de todo esta es su nueva misión...
Vesper miro alrededor a sus nuevas hermanas de armas, a los ganadores qué disfutan esta fiesta y que no necesitarán algo tan conveniente como la redención para vivir en el paraíso.
Este era su nuevo hogar y ella estába lista para protegerlo de cualquiera que intentará manchar la santidad del cielo.
A cualquier costo...
