Capítulo Extra 3: Sangre, Oro y Neón
Perspectiva de: Adán, El Primer Hombre, El Rockstar del Apocalipsis.
—¡JODER, LUTE! ¡¿VISTE ESO?! ¡DIME QUE LO VISTE!
—Si, Señor. —Respondió Lute con su rigidez militar habitual.
Estábamos de regreso en mi oficina, después de la molesta reunión en la embajada y yo todavía sentía la estática del Exterminio recorriéndome las pelotas.
Había sido glorioso.
El olor a pecador chamuscado, el sonido de las tripas de demonio explotando bajo mis cuerdas... pero nada, absolutamente nada, superaba el final del espectáculo que prepare hoy con mi "Calculadora" favorita.
Me desplomé en mi silla, invocando una jarra de ambrosía helada, mientras Lute se quitaba el casco con ese gesto serio de "soy una profesional" que tanto me pone.
Pero incluso ella tenía un brillo de excitación en los ojos que no podía ocultar.
—Vesper fue... eficiente, señor —dijo Lute, aunque la palabra "eficiente" se quedaba corta. Fue una jodida carnicería quirúrgica.
—¡"Eficiente"! —solté una carcajada que casi me hace escupir la bebida—. ¡Lute, nena, le cortó los brazos a ese idiota de Caleb antes de que pudiera decir "ay"! ¡Y luego le quitó el juguete como si fuera un dulce a un bebé! ¡Eso fue Rock n' Roll puro!
Ceré los ojos un segundo, recordando la imagen.
Vesper parada allí, con indiferencia de "no me importa un carajo que seas un Overlord", sosteniendo ese rifle plateado que brillaba con una energía verde asquerosa.
Juro que por un momento olvidé que era una de mis chicas; parecía algo sacado de una pesadilla para los demonios. Mi pesadilla favorita.
—Ese arma... —Lute frunció el ceño, caminando de un lado a otro—. Caleb dijo que tenía la esencia de un "Anciano". Probablemente ese tal Zestial. No es tecnología normal, señor. Es algo que podría habernos herido de verdad si Vesper no hubiera sido tan rápida.
—¡Exacto! —señalé a Lute con el dedo—. ¡Por eso me encanta! Sera se la pasa lloriqueando sobre el "equilibrio" y "el peligro", pero yo tengo a una nena que no solo mata al lobo, sino que le quita los colmillos y se los pone de collar.
Me levanté y caminé hacia el ventanal, mirando hacia el sector de entrenamiento donde Vesper probablemente ya estaba desmantelando ese rifle para ver cómo funcionaba por dentro.
Ella no celebra, ella procesa. Es raro, es jodidamente raro, pero me encanta.
—Lute, escucha —le dije, bajando la voz—. Las otras chicas son geniales, son mis pequeñas asesinas. Vaggie tiene potencial, aunque es un poco... no sé, tiene esa mirada de "perrito apaleado" a veces que me da vibras raras. Pero Vesper... Vesper es el futuro de esta operación.
Me imaginé la cara de Sera cuando viera a una Exorcista caminando por los pasillos de cristal con un rifle de asalto híbrido demoníaco al hombro.
Iba a tener un ataque de pánico celestial, y yo iba a estar allí con palomitas de maíz para verlo.
—Señor —intervino Lute—, ¿no le preocupa que Vesper esté acumulando demasiado... poder propio? Esa lanza de doble punta no es equipo estándar. Y ahora ese rifle...
Me detuve y miré a Lute. Sabía que estaba un poco celosa, o tal vez solo preocupada por el orden. Le di una palmada en la cabeza, despeinándola un poco.
—Nena, mientras ella siga apuntando esa luz hacia abajo y no hacia nosotros, puede construir una estrella de la muerte si quiere. Es una Exorcista de la Primera Generación, Lute. Tiene el espíritu, mi fuego. Si ella encuentra una forma de saltarse las restricciones de Sera, solo significa que tendremos armas más grandes para el próximo año.
Le di un trago largo a la ambrosía y sonreí, mostrando todos mis dientes.
El Infierno creía que con Caleb Carmine tenían una oportunidad. Creían que podían armarse, que podían resistir. No tienen ni puta idea.
—Vesper no es solo una soldado, Lute —murmuré, mirando las estrellas por el ventanal—. Es el arma definitiva que yo no sabía que necesitaba. Y cuando llegue el momento de ir a por la familia real... cuando toque borrar esa sonrisa de la cara de Lucifer... me voy a asegurar de que Vesper sea la que sostenga la antorcha.
El Segundo Exterminio había terminado, y yo ya estaba contando los días para el tercero. Con Vesper de mi lado, el Cielo no solo iba a ganar. Íbamos a dar el mejor concierto de destrucción de toda la eternidad.
—¡VIVA EL ROCK! —grité al vacío del espacio, mientras Lute simplemente suspiraba y empezaba a limpiar su espada.
