Capítulo 20: La Caja de Pandora
El aire se fracturó.
El rayo de oscuridad sólida envuelto en un anillo de fuego plateado. Atravesó el campo de Batalla a una gran velocidad dispuesto a borrar a Vesper del mapa.
Vesper al comprender que no podría esquivarlo, imbuyó rápidamente su lanza estándar con la energía sagrada que había liberado.
«Evaluación: Sacrificio de la Lanza estándar» Analizó Rápidamente Vesper, comenzado a girar rápidamente su lanza, creando un escudo con la fuerza centrífuga.
El rayo impacto contra la defensa de Vesper, quien empezó a ser arratarda ligeramente por el suelo, pero Vesper extendió sus alas y con un aleteo recuperó el equilibrio, aumentado la velocidad de giro de su lanza, logró desviar el rayo directo al cielo.
«Interesante. Al combinar el software de un Overlord como Zestial y al forzar el hardware del acero angélico con ingeniería inversa» Evaluó mentalmente Vesper, entrecerrando los ojos dentro de su casco al mirar el estado desecho y contaminado de su lanza reforzada.
«Da como resultado: Una energía altamente inestable qué puede corromper la energía sagrada por sus orígenes demoníacos. Además puede corroer el acero angélical» Analizó Rápidamente Vesper, desvaneció su lanza estándar, al mira la euforia de Caleb.
—Mierda... ¡¡¡Jajaja!!! , ¿Función?. ¿Realmente funcionó?, Soy un maldito genio.—Sonrio Caleb mirando su "Parca Plateada".—Todavía le faltan ajustes pero la energía Sacro-Demoníaca. Es un hecho Científico.
—Interesante concepto, Caleb.—Dijo Vesper, su voz plana de Kuudere, tenía una pizca de respeto genuino. —Pero... Tu sistema, no solicito una actualización.
—¡¡¡JAJAJAJA!!!, ¿ENCERIO CREES QUE ESO FUE TODO?. —Grito Caleb, mientras ajustaba la "Parca Plateada" aumentado la potencia.—AHORA INTENTAR SOBREVIVE A ESTO.
Cuando Caleb apretó el gatillo de la "Parca Plateada", el rayo de energía sacro-demoníaca rasgó la realidad con un aullido que silenció las obaviones y gritos de guerra de las exorcistas.
El rayo era el cuádruple de grande; Una demostración de oscuridad envuelto en fuego plateado diseñado para devorar la esencia de un ángel.
Vesper no esquivó. En su lugar, extendió su mano derecha.
«Cálculo de salida: 80% del núcleo central», analizó mentalmente Vesper.
—Sobrecarga... —Murmuró Vesper.
Un destello cegador de luz dorada con rayos celestes brotó de su palma, chocando contra el disparo de Caleb en el centro del campo de batalla.
La colisión generó una onda de choque que derribó a las novatas más cercanas y agrietó el suelo de concreto bajo los pies de Vesper.
Por un segundo, la luz y la sombra lucharon en un equilibrio precario, pero la densidad de la energía sagrada de Vesper, concentrada por su voluntad analítica, terminó por dispersar el ataque del Overlord.
Vesper sintió el drenaje.
Su límite de fábrica le permitían diez disparos estándar. Pero al sobrecargarlos para igualar la potencia de fuego y anular la cualidad corrupta del ataque de Caleb, acababa de quemar ocho de un solo golpe, dejándola con dos disparos antes del colapso sistemico.
«Eficiencia comprometida», evaluó Vesper, mientras el humo se disipaba de su guante «Si Caleb puede repetir ese disparo, la probabilidad de éxito en un duelo de artillería cae al 12%. Cambio de táctica: Combate de proximidad inmediata».
Caleb, jadeando pero con una sonrisa de maníaco, comenzó a recargar el rifle. La energía de Zestial comenzaba pulsaba en el arma con más intensidad, lista para otro ciclo. Pero Vesper ya no estaba donde él miraba.
Con un movimiento fluido, Vesper invoco su nueva lanza.
Con un destello había materializó una lanza de doble punta hecha de un acero angelical más denso y oscuro, forjada bajo sus propias especificaciones. Imbuyó el arma con el equivalente a uno de sus rayos de luz restantes, haciendo que el acero vibrara con una frecuencia sónica mortal.
—Demasiado lento —susurró Vesper.
Se movió como un parpadeo, una estela blanca que cruzó la distancia en una fracción de segundo.
Antes de que Caleb pudiera completar su transformación a su forma demoníaca completa al sentir el peligro, el destello de la lanza de doble punta cortó el aire.
Sshhkt.
Los dos brazos de Caleb Carmine cayeron al suelo, aún sujetando el rifle.
El Overlord ni siquiera tuvo tiempo de gritar antes de que Vesper, en un giro perfecto sobre su eje, lanzara un tajo descendente que separó la cabeza de Caleb de sus hombros.
La muerte fue instantánea, limpia y horriblemente eficiente.
El cuerpo del Overlord se desvaneció en cenizas oscuras, dejando tras de sí solo el arma y el silencio sepulcral de la audiencia.
Vesper se detuvo.
Su respiración era rítmica, casi mecánica. Recogió la "Parca Plateada" del suelo, ignorando la sangre roja que manchaba el metal, y se la cargó al hombro con una naturalidad insultante.
Miró hacia la retaguardia, donde Adán y Lute observaban con expresiones que oscilaban entre el shock y el éxtasis sádico.
—Amenaza neutralizada —informó Vesper, su voz de Kuudere resonando en todo el distrito—. Objetivo: Caleb Carmine, borrado del sistema.
Adán soltó una carcajada que rompió el hielo del momento, aplaudiendo con fuerza.
—¡JODER! ¡Eso es lo que llamo una ejecución, nena! ¡Lute, mira eso! ¡Le quitó el juguete y la vida en un suspiro!
Lute asintió, aunque sus ojos estaban fijos en la nueva lanza de Vesper y en el rifle que ahora colgaba de su hombro.
Vaggie, al fondo, estaba pálida; la eficiencia de Vesper no le inspiraba orgullo, sino un terror existencial sobre lo que significaba ser un Ángel Exterminador.
Vesper caminó hacia Cyan, quien la miraba con una adoración temerosa. La novata acababa de ver a su mentora destruir a un Overlord sin derramar una sola gota de sudor angelical.
«Primer trofeo obtenido», pensó Vesper, sintiendo el peso del rifle de Zestial y Caleb. «Tengo el conocimiento del futuro, tengo el arma híbrida y ahora tengo la llave para abrir la Caja de Pandora más grande de la creación. El límite de fabrica de Sera acaba de empezar a agrietarse».
Vesper levantó la vista hacia el cielo carmesí.
El segundo exterminio aún no terminaba, pero para ella, la verdadera guerra tecnológica contra el Infierno acababa de dar un gran salto en solo un minuto.
