Capítulo 21: Ingeniería Inversa del Abismo
La habitación de Vesper se había convertido en un taller de alta tecnología sacra.
Las armas confiscadas con acero angelical en su estructura, herramientas tiradas y su lanza estándar contaminada con la energía Sacro-demoníaca, estaban tiradas en el piso como piezas de refacción.
Sobre su escritorio, las piezas de la Parca Plateada yacían ordenadas con una precisión quirúrgica.
Vesper las observaba con la intensidad de un programador depurando un código fuente desconocido.
Había tenido un cuidado extremo al manipular el chasis del arma.
La esencia de Zestial, esa oscuridad milenaria y densa, impregnaba el percutor y la cámara de combustión.
Si Vesper permitía que su propia aura divina tocara esas piezas sin filtrar, la energía sagrada "limpiaría" el rastro demoníaco, convirtiendo el arma definitiva en un simple montón de chatarra bendecida.
«El hardware es celestial, pero el sistema operativo es puramente infernal», analizó mentalmente Vesper, tomando un manual sobre balística avanzada que había "tomado prestado" de la biblioteca para desarmar la Parca Plateada, sin comprometer el motor.
El problema radicaba en los materiales que podía usar para fabricar un arma mejor.
En el Cielo, su primera opción fue el Oro Orgánico —ese metal maleable y autorreparable que se usó para el brazo de Lute y la prótesis de Emily en el futuro— el material era tan común que se regalaba.
Pero...
El principal problema con los materiales del cielo en general, era la ecencia divina que saturava el ambiente. Que tarde o temprano terminaba impregnada en cualquier material de origen celestial.
Como, la esencia de un Anciano como Zestial no se encontraba en un Estante y definitivamente sería, casi imposible obtener una muestra tan pura y con el mismo nivel de procesamiento al corto plazo.
Vesper sabía que si quería replicar o mejorar el arma, necesitaba más fuente de energía demoníaca y materiales de origen demoníaco que no se purificaran al contacto con su propia luz.
Suspiro...
—Aplicar ingeniería inversa para desmantelar la Parca Plateada, fue tan fácil como descargar una aplicación. —murmuró Vesper con su tono Kuudere, dejando su libro, comenzando a teclear rápidamente en su laptop.
«Pero... Fabricar una arma funcional con la energía Sacro-demoníaca era una interesate ecuación cuántica; Al ser un código nuevo» Analizó mentalmente Vesper, terminado de teclear y ajustaba los planos ya optimistados con un clic.
—Se necesita, tecnología del infierno. Para evitar la limpieza del sistema. —Sentenció Vesper con indiferencia, mientras se levantaba para recojer su lanza corrupta.
«Según mi Análisis: La Energía Sacro-demoníaca qué corrompió mi lanza» Analizó mentalmente Vesper, mientras imbuia lentamente más energía sagrada. «Consume la luz, por falta de equilibrio en el hardware de la Parca Plateada»
—La energía Sacro-demoníaca, al tener un Software Demoníaco dominante, desplazó casi por completo su Software Sagrado—Dijo Vesper al escanear las grietas en el Acero Angelical, de la punta después de imbuir más energía sagrada. —Se necesita un Hardware qué logre, optimizar ambos Softwares corrigiendo el error de sistema con una actualización inmediata.
¡CASH!
Con un chasquido de dedos. Vesper abrió su espacio de almacenamiento; Un pequeño portal circular del tamaño de un balón de fútbol color dorado con rayos celestes, apareció frente a ella.
Con indiferencia lanzó su lanza agrietada, comenzando a recoger y guardar las pocas armas con acero angelical en su estructura que sobrevivieron a su desmantelamiento. Depues saco una libreta con un lápiz, chasqueando los dedos otra vez, cerrando el portal.
«Veamos. Necesito algunos condensador, una bola de plasma gigante, construir desde cero una Esfera de Dyson electromagnética, calibrada para almacenar la energía demoníaca» Anilizo mentalmente Vesper, mientras dibuja un prototipo en su libreta.
—Si extraigo la energía demoníaca, la proceso en su estado más puro y la almaceno en un domo de contención—Murmuró Vesper con voz plana, terminado el dibujo. —La Energía Demoníaca, no se limpiará y podrá seguir operando bajo mis propios sistemas.
«Solo necesito, más ecencias para no sacrificar la ecencias de Zestial» Concluyó mentalmente Vesper, dejando su libreta en el escritorio.
En la libreta...
El encabezado decía; Proyecto Pandora. Prototipo #001: Estractor de Ecencias. Seguido de un dibujo de una gigantesca bola de plasma, conectada con diferentes cables y todo estaba conectado a una aspiradora industrial.
Vesper empezó a consentra energía sagrada en un pequeño rayo para destruir, todas las piezas desmanteladas en su investigación sobre la metalurgia del Acero Angelical.
Lo más irónico del Acero Angelical.
Vesper podía manifestar lanzas y dagas de la nada, pero no entendía la metalurgia detrás de su propia creación. Recordó cómo Carmilla Carmine, en la serie, trataba el acero angelical como un metal convencional, fundiéndolo y forjándolo para las industrias de Vox en la segunda temporada.
«Caleb y Carmilla fueron genios». admitió mentalmente Vesper con respeto. «En menos de un año, pasaron de ser víctimas a entender cómo trabajar el material más resistente del multiverso. Si quiero superarlos, no puedo solo invocar armas; debo aprender a construirlas desde el átomo».
Terminado de limpieza su habitación, recogía sus herramientas y las guardo con precisión quirúrgica en su caja herramienta, cerrandola con un clic regresandola a su puesto.
¡Toc, Toc!
Un golpe rítmico en la puerta interrumpió sus cálculos y limpieza.
Vesper guardó las piezas del rifle en el cajón reforzado de su escritorio y abrió la puerta lista para negar la solicitud de Riela para prestarle dinero.
Pero...
Frente a ella estaba Cyan, luciendo más pequeña de lo habitual, flanqueada por dos ángeles constructores con cascos de obrero, cara de no me pagan lo suficiente y planos dorados.
—¿Señorita Vesper? —tartamudeó Cyan, frotándose los brazos—. Estos señores dicen que... que vienen a ampliar la habitación por órdenes superiores.
—Reforma de espacio habitacional, código A-1 —explicó uno de los obreros con voz monótona—. Directriz del Primer Hombre para las unidades de élite de la Primera Generación.
Vesper se hizo a un lado, permitiendo que los constructores entraran. Con un movimiento de sus herramientas de luz, las paredes empezaron a expandirse, creando un ala adicional, una armería privada y un segundo espacio para dormir. Mientras los obreros trabajaban, Cyan entró tímidamente con su escaso equipaje.
—Lute y las otras veteranas sugirieron que las parejas de entrenamiento deberían ser compañeras de cuarto —explicó Cyan, mirando al suelo—. El Jefe Adán lo aprobó de inmediato. Dijo algo sobre que "el robot necesita una mascota para no oxidarse".
—¡jaja!
Vesper soltó una risa breve, apenas un sonido seco, pero suficiente para que Cyan se quedara congelada, mirándola como si hubiera visto a una estatua cobrar vida.
—¿Se... se rió? —preguntó Cyan, con asombro.
—Solo pensaba en la ironía —respondió Vesper, recobrando su máscara inexpresiva—. Si nosotras somos compañeras, significa que Lute y Vaggie también lo son ahora.
—No, le encuentro la gracia.— Murmuró Cyan, sin entender el humor de Vesper.
Vesper ignoro el murmullo de Cyan al imaginar la escena en el cuartel principal: Lute, la perfeccionista obsesiva, compartiendo metros cuadrados con Vaggie, la novata llena de dudas existenciales. La tensión en esa habitación probablemente sería suficiente para alimentar una ciudad entera.
Para Vesper, esto era un experimento sociológico fascinante que aceleraría el desarrollo de ambas, para bien o para mal (más para mal), si terminaban como en el canon.
—Instálate, Cyan —ordenó Vesper, señalando la nueva sección del cuarto—. Pero mantente alejada de mi escritorio. Hay proyectos ahí que tu cerebro aún no está listo para procesar sin entrar en cortocircuito.
Cyan asintió frenéticamente y comenzó a desempacar, agradecida de no haber sido asignada a alguien como Riela o cualquier otra exorcista, que probablemente se burlarían o denigarian todo el día por su fama de inútil.
Vesper volvió a sentarse frente a su escritorio cerrado.
Con Cyan en la habitación, su investigación tendría que ser más discreta, pero también tenía una ventaja: tenía un sujeto de pruebas a mano para ver cómo reaccionaba una exorcista promedio a las nuevas frecuencias de energía que pensaba desarrollar.
«El Cielo me da el espacio, el Infierno me dio el prototipo», concluyó mentalmente Vesper. «Ahora, solo necesito un poco más de esa energía demoníaca pura... y quizás una visita discreta a las calles de la Codicia».
