La isla de Ohara está a la vista, todos estaban impresionados por el enorme árbol en medio de la isla.
Kyo: ¡Ese árbol es gigante!
Edgar: muy impresionante —diría acomodando sus gafas.
Omar: ¡Quiero ver ese árbol de cerva!
Todos estaban emocionados preparándose para bajar y explorar.
Aries en cambio estaba inexpresivo viendo todo con calma, la espada Chi gokiburi en su cintura descansaba tranquila. Realmente le parecía increíble este lugar era la primera isla increíble que visitaba que en verdad parecía genial, pero no podía darse el lujo de visitar el lugar tranquilo, nadie en ese barco podía.
Sacando de su bolsillo una placa de metal gruesa con el logo Quincy integrado en el, todos notaron eso y vieron curiosos ese artefacto.
Joseph: ¿Qué es eso? su majestad —pregunto amablemente.
Aries: un teletransportador de registro —diría viendo el objeto en su mano —. Luego de nuestro último evento con los asesinos, me he dado cuenta de algo —dijo apretando el teletransportador con fuerza y una mirada sería.
Edgard: ¿Qué cosa?, su majestad—pregunto curioso.
Aries: que es una guerra que no podemos ganar de forma justa.
Con esas palabras lanzó el objeto a toda velocidad hacía la isla rompiendo fácilmente la barrera del sonido y transformando esa placa en una bala que pasó por todo el cielo hasta impactar en uno de los árboles en la orilla y atravesándolo de lado a lado.
Todos estaban impresionados y extrañados por eso, pero salieron rápidamente de su sorpresa cuándo vieron a Aries darse la vuelta para entrar al barco.
Aries: nos iremos hacia mar adentró, evitaremos atracar en todo momento si es posible —diría mientras se detenía.
Todos: ¡¿Eh?! —gritaron a la vez sorprendidos.
Edgar: ¡Su majestad esta medida no es coherente, no podemos quedarnos todo el tiempo en el mar! —se quejó de inmediato.
Kuma: ¡Tiene razón, es una locura!.
Todos empezaron a discutir y preguntar la razón de esta medida, menos alguien que parecía enojado.
Joseph: ¡Cállense! —grito haciendo que toda la atención se concentre en él —. ¡Seguramente su majestad tiene una muy buena razón para esta medida!.
Aries: tienes razón —aceptó con cansancio mientras daba un ligero suspiro —. Incluso si no hicimos nada malo, somos criminales buscados y seguidos todo el tiempo, el bajar del barco significa el ataque constante de un ejército interminable detrás de nosotros.
Todos quedaron en silencio al escuchar esa explicación teniendo sentido para todos, en especial para Kuma que él sabía esa sensación de primera mano.
Aries: de ahora en adelante el único que bajara del barco para hacer las misiones, todos ustedes se quedarán en el barco y en la isla muelle a proteger a Rougue y los civiles, debemos de agrandar nuestro ejército, conseguir recursos y poder, si no podremos descansar nunca —diría viendo el cielo en profundidad.
Todos quedaron en silencio viendo la espalda de Aries dándose cuenta que él decía eso para protegerlos, haciendo que entiendan su explicación y aceptarán esa idea.
Rotato: tiene sentido señor, ¿Ahora que hacemos? —preguntó con una pequeña sonrisa.
Aries: alejarnos lo máximo posible, cuando tengamos una distancia segura me teletransportare para hablar con mis compañeros en la isla.
Todos asintieron entendiendo su punto, para luego separarse para hacer sus trabajos.
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La masa negra apareció en el suelo y luego se elevó transformándose en un pilar con la forma de la cruz Quincy.
Aries salió del portal con una mirada tranquila, pero no solo, Joseph a su lado lo acompañaba y también un pequeño saltamontes que ninguno de los dos le prestó atención.
Los dos comenzaron a caminar en silencio por el bosque lado a lado.
Aries: Joseph —diría inexpresivo.
Joseph: ¿Qué sucede, su majestad?.
Aries: eres mi mano derecha, el primer Quincy en seguirme y el que sigue mis órdenes sin rechistar o quejas —diría de forma monótona.
Joseph: por supuesto, salvaste mi vida y proteges a mi gente solo por tu bondad, ¡Todos deberían seguir sus órdenes! —diría con un brilló de emoción en sus ojos.
Aries: quiero que estes junto a mi en mi viaje, deberás saber qué pasaremos miseria dolor y sangre para completar nuestro objetivo, esa sangre puede ser de nuestros compañeros debes de saber esto si quieres estar a mi lado —diría viendo el cielo con los ojos cerrados.
Joseph: ¡No me importa de nada eso, su majestad! —gritó mientras se adelantaba quedando frente a Aries —. ¡Usted es un ser perfecto que quiere lo mejor para nuestra gente y si ellos no ven eso significa que no son dignos de su amor!.
Aries sonrió mientras ponía su palma en la cabeza del joven que se sonrojo un poco pero no se movió y aceptó la mano.
Aries: eres realmente digno del título de mano derecha, mi amigo.
La caminata continuó en un silencio cómodo entre ambos llegando al pueblo de Ohara caminando directamente hacía el enorme árbol en el centro.
Durante la caminata en el bosque el saltamontes había subido a la cabeza de Aries, siendo obviamente notado por los dos, pero no prestaron atención al pequeño.
Aries: estamos aquí para buscar a un investigador llamado Clover, intentaré hacerlo un aliado en un futuro —diría a Joseph que asintió entendiendo.
Joseph: Parece ser que hay ciertas sombras en las esquinas —diría sin dejar de ver adelante.
Aries: mientras no se acerquen estaremos bien —diría mientras se rascaba la cabeza.
Luego de unos minutos llegaron al árbol donde había una enorme puerta al interior, las personas no lo detuvieron para entrar, ellos creían que cualquiera podía tener el conocimiento, pero aún así vigilaban a los nuevos para que no roben nada ni destruyan los libros.
Aries vería a un hombre leyendo un libro a un costado y decidió acercarse a preguntar amablemente, obviamente Joseph lo seguía unos pasos atrás.
Aries: discúlpeme señor, ¿Sabrá donde puedo encontrar al señor Clover? —pregunto amablemente.
El hombre sacó su vista del libro y vería quien le pregunto y de inmediato comenzó a sudar frío. Aunque Aries no le tomó mucha impotencia, su tripulación era ampliamente reconocida como una de las más peligrosas en todo los cuatro mares azules, obviamente con sus enormes recompensas y habilidades, incluso se decía que en la isla que aparecía la marina ya estaría ahí para enfrentarlo de lo tan peligroso que era.
Hombre: eeeh uh, no, lo lamento mucho —diría el hombre temblando de miedo —. ¡Clover y su equipo de investigación se fueron y no se cuando pueden volver!.
Aries: ya veo, gracias por la información.
Con eso Aries y Joseph salieron del árbol del conocimiento al pueblo nuevamente.
Joseph: ¿Qué haremos ahora su majestad? —pregunto respetuosamente.
Aries: buscaremos a la hija de una de las investigadoras para que le dé un mensaje —dijo inexpresivo.
El chico asintió con la cabeza, lo que diga su majestad debe de hacerse sin rechistar.
A diferencia del usuario de agua, el insecto sobre la cabeza de Aries estaba temblando de miedo imaginando que iban a matar a la niña.
Aries: si te orinas en mi cabeza juro que te aplastaré insecto —dijo con su tono monótono aunque había cierta molestia.
El insecto rápidamente paró de temblar y se quedó quieto como una estatua del miedo.
Joseph: me sorprende que no mate a ese insecto, su majestad —comentó con una ceja levantada.
Aries: mientras no me moleste, no me importa.
Con eso la conversación se terminó y ambos recorrieron todo el pueblo en busca de la niña.
En el trayecto de viaje Aries estaba algo molesto por olvidarse del detalle de que en ese momento Clover era un explorador que buscaba lo Poneglyph del mundo, si no recuerda mal eso quiere decir que hasta dentro de dos años ese investigador no llegaría y se quedaría permanentemente aquí.
Su viaje dentro de todo fue tranquilo y divertido, visitaron algunos puestos de comida y preguntaron sobre Nico Robin, escuchando que muchas personas veían como si fuera un ser extraño a la niña por su habilidad de crear brazos.
Aries no se veía sorprendido ni extrañado, conocía la historia de Robin. No se podía decir lo mismo de Joseph que se veía conflictivo con esta información.
Joseph: ¿Ven a una niña como un monstruo por una habilidad tan útil? —pregunto molesto.
Aries: las personas le temen a lo que no conocen, se aterran, se ponen nerviosos y reaccionan de manera automática para erradicar eso de una forma u otra —diría dándole un mordisco a su comida —. Eso es algo natural de todas las razas, sean inteligentes o animales, cuando algo no encaja se elimina.
Joseph: eso es horrible —diría apretando los puños del coraje —. ¡Prometo que los Quincy nunca seremos de esa forma!
Aries solo dió un asentimiento, pero sabía que esa promesa era imposible por el defecto del racismo de nacimiento, la actitud de muchos en el barco hacía Kuma ya le daba una idea clara de lo que pasaría en el futuro de esta primera generación.
Sobre la cabeza del actual rey Quincy, el insecto descansaba en un profundo silencio, procesando las palabras de ambos mientras recordaba su propia vida.
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Cuando era muy pequeño, tal vez de unos tres años comió por accidente la fruta del diablo, en ese momento su familia lo vió como un monstruo que debía ser acabado, usando sus nuevas habilidades pudo escapar y vivir en las calles aprovechando su forma de insecto para comer y tomar gratis.
Pero siempre añoro el cariño de su familia, lo extrañaba y lo quería devuelta pero nunca lo quisieron, desde ese entonces intentó conseguir una nueva familia, pero nada más descubrir su forma insecto lo intentaban matar o utilizar para su entrenamiento intentando pisarlo.
Eso fue así durante años, hasta que un día, vió a un grupo de piratas en su ciudad, eran geniales, fuertes y lo que más llamó su atención, todos se querían, se trataban como amigos y familias disfrutando y divirtiéndose todo el tiempo, por eso quería unirse a una tripulación. Pero no aceptaría ser un aprendiz o un limpiador, ¡Quería ser el capitán y no de una tripulación cualquiera, si no de una increíble y de renombre!.
Cuando vió el barco la pequeña estrella llegar a su isla lo reconoció de inmediato como la tripulación de las estrellas plateadas con su capitana de un millón de berries y su vice capitán con medio millón. Obviamente se quiso unir de inmediato, primero busco a un miembro para que lo llevará al capitán y a quién buscó fue a Omar en específico por qué tenía mucha resistencia al veneno, no sería la primera persona en intentar matarlo con ello.
Pero la realidad lo golpeó duró en ese momento cuando de simples dos golpes le arrancaba el aire y conciencia dejándolo casi inconsciente en medio de la calle.
Cuando pude pararme en ese momento me esforcé todo lo posible para correr al barco. Cuando llegué ya estaban zarpando para irse, pero usando mi forma bestia completa volé hacía el barco pudiendo subir a este y esconderme.
Los siguientes días solo volvía a mi forma humana para dormir extremadamente escondido entre las cajas.
Me movía por el barco en mi forma insecto, había veces en la que me veían, pero me ignoraban, soy el mejor para la infiltración.
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Saliendo de sus pensamientos, el saltamontes tuvo compasión de la niña llamada Robin. Aunque rápidamente notó que estaban fuera de la ciudad dándose cuenta que estuvo mucho tiempo pensando.
Sobre una gran roca que daba a la playa, una niña sentada leyendo un libro de tapa roja muy concentrada en él como para notar la llegada de los Quincy detrás de ella.
Aries: ¿Nico Robin?.
La llamada de Aries causó que la niña parpadeara para cerrar el libro y ver detrás de ella a los dos Quincy parados a unos metros de ellas.
Las sospechas aparecieron de inmediato en la niña, estos dos estaban vestidos de manera impecable, tenían un aura de superioridad y seriedad que no la tranquilizaba en lo absoluto, bueno tal vez el insecto verde en la cabeza del más alto le quitaba un poco de seriedad.
Robin: ¿Qué necesita señor? —pregunto tranquila y paciente aunque estaba bastante nerviosa por dentro.
Aries vería a la niña con una mirada analítica. A diferencia de la Robin adulta que se crió entre asesinos y en silencio, la actual era una niña de cuatro años extremadamente inteligente para su edad y se notaba fácilmente.
Aries: quería dejar un mensaje para tu madre, ¿Podrías entregárselo cuando ella regrese? —pregunto tranquilo mientras la veía desde arriba.
Robin entrecerró los ojos, pero sintiendo el peligro de ambos no pudo evitar asentir con sospechas.
Aries: muy bien —sacando de su bolsillo una placa de metal redonda con el logo de la cruz Quincy impreso de un lado y se la pasó a la niña —. Esto es un intercomunicador Quincy, muy similar a como funcionan los den den mushi, con ello podrá llamarme cuando llegue.
Robin parpadeó sorprendida, pero tomaría el objeto muy interesada en él, viendo un botón en uno de los lado lo presionó por instinto y se abrió viéndose un panel y una pantalla, era un celular plegable de forma circular en pocas palabras, pero en este mundo no existía tal cosa, por lo que era muy impresionante, en especial para una niña pequeña.
Robin: ¡Qué extraño! —murmuró examinando el celular con curiosidad y presionando un botón que encendió la pantalla.
Joseph: ¿Qué es eso? —le murmuro sorprendido a Aries.
Aries: un intercomunicador, lo creé hace poco, luego te paso a las personas del barco el suyo —diría inexpresivo antes de cambiar de tema —. Robin, también quería hablar sobre tu fruta del diablo.
La pequeña niña parpadeó y dejó de jugar con el teléfono, se preocupó un poco pensando que sería algo malo.
Robin: ¿Qué sucede? —pregunto un poco bajo.
Aries: quería saber si querías volver a poder nadar —diría amablemente con una sonrisa.
Robin/insecto: ¡¿Ehh?!
Todos parpadearon sorprendidos cuando sus miradas se movieron lentamente al saltamontes en la cabeza de Aries que había gritado como un niño.
La tensión se asentó en el aire, era pesada y muy fría, el sudor se marcó en la cabeza del bicho cuando todos los ojos estaban puestos en él.
Aries: tienes 5 segundos para decir quien eres o te aniquilaremos ahora mismo —advirtió con un tono tan frío que haría temblar al insecto.
Rápidamente el saltamontes saltó de la cabeza de Aries cayendo a unos metros y volviendo a su apariencia humana de niño que temblaba de miedo.
Joseph: hablá o te mataré —advirtió apareciendo su arco.
Mizu: ¡Soy Mizu y quiero unirme a ustedes! —grito rápidamente mientras movía sus manos frente a su cara, él sabía de lo que eran capaces esas flechas.
Aries y Robin verían al chico extrañados por su actitud, pero Joseph entrecerró los ojos intentando recordar algo.
Joseph: ¿Eres ese niño saltamontes que se enfrentó a Omar en la otra isla? —pregunto deshaciendo su arco con molestia.
Mizu: ¡Si lo soy, lo soy! —grito rápidamente.
Aries: si, te puedes unir —diría inexpresivo.
Todos: ¡¿Eeh?.
Todos gritaron viendo a Aries que ya se veía aburrido ya de esta situación, pero Joseph rápidamente se recompuso para asentir.
Joseph: es una muy buena idea su majestad, este niño ha demostrado sus habilidades al ingresar a nuestro barco sin ser detectado.
Aries vería con una gota de sudor ese cambio de actitud tan repentino de Joseph de un momento a otro, ahora mismo se preguntaba seriamente si él era bipolar o similar.
Mizu: ¡Majestad, habla de verdad! —preguntó el niño emocionado.
Aries: claro, pero debes de transformarte en Quincy, aunque como eres un usuario de fruta del diablo serás un Shinigami —comentó a la ligera.
Robin: ¿Shinigami? —pregunto extrañada.
Aries: los Shinigami son personas con una Zanpakuto, espadas con un gran poder en su interior, en tu caso y el del niño sería el poder de tu fruta del diablo.
Mizu: ¿¡Y eso me permitiría nadar de nuevo!? —pregunto esperanzado.
Aries: por supuesto —afirmo con total confianza.
A través de sus investigaciones en el cuerpo de Kuma pudo sacar esta información. A diferencia de los Quincy Kuma tenía una fuerza y resistencia base, ósea no cambiante, a diferencia de ellos que si no tenían el blut defensivo activo eran en promedio humanos normales.
Ahora que recordaba se le olvidó comentarle a Kuma sobre los Kido y el Shunpu por su falta de tiempo y tener la cabeza en otros lados, cuándo regrese con el niño insecto les daría la explicación básica para que ellos lo desarrollen entre sí, el era un Quincy no sabía casi nada de esos temas.
Aries: como sea —dijo sacando dos estrellas Quincy de su bolsillo —. Aquí tienen, con esto serán Shinigamis.
Dando muestra de lo impulsivo que era, Mizu salto tomando la estrella sin pensarlo.
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El niño parpadeó sorprendido mientras veía que ahora estaba parado en medio de un campo de trigo dorado que era mucho más alto que el.
Mizu: ¡¿Me engañó?!.
El grito enojado del niño se escucha en kilómetros por lo enojado que estaba.
El niño comenzó a caminar frustrado por el campo de trigo buscando la salida de ese lugar.
???: no te engañó.
Mizu: ¿Eh?.
En ese momento una voz se escuchó en todo el lugar era gruesa y fuerte viniendo desde el cielo.
Una figura descendió lentamente de los cielos, era una versión de la forma híbrida de Mizu volando con sus pequeñas alas de insecto, estaba en una postura altiva con el pecho inflamado y una mirada de confianza.
Mizu tuvo una gota de sudor por lo ridículo que se veía.
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Mizu parpadeó cuando salió de su mente, para el fuero casi dos minutos, pero en la vida real no pasó ni uno solo.
En las manos del niño se encontraba una katana, su guarda tenía el diseño de dos alas de insecto transparente en forma de círculo de color moradas, su empuñadura estaba envuelta en un trenzado verde con huecos en forma de diamantes negros, el filo era comun, pero corto siendo más semejante a una tanto.
Mizu: ¡Genial! —grito emocionado viendo su arma.
Robin estaba impresionada, esa cruz se había transformados en una tanto en solo un parpadeó, era impresionante sin dudas, aunque aún tenía dudas se está era una "Zanpakuto" como decía Aries.
Joseph tenía un mínimo de interés, las Zanpakuto no podían ser usadas por Quincy así que no era importante.
Aries: ¿Sabes su nombre? —pregunto interesado.
Mizu: uhh creo que es midori no arashi.
Con esas palabras, su Tanto brillo en un resplandor verde y la presión en el aire aumento.
Sobre la cara del niño una máscara de hueso apareció en su rostro con la forma de un insecto en la mano donde estaba la Tanto ahora había una daga pequeña en cada mano, y casi de inmediato el reiatsu del niño explotó cubriendo todo el área asustando a Robin.
Los ojos de Aries se abrieron de par en par, no esperaba este resultado, si tuviera que decir algo era por el hecho de que la fruta de este niño era una Zoan, pero eso contradecía con el hecho de la espada en su cintura, a no ser que por el hecho ser usada forzadamente no funcione correctamente, tendría que hacer más pruebas.
Mizu: ¡Qué genial! —rugió con emoción.
El simple gritó del niño causó que el suelo temblara mientras su reiatsu se elevaba.
Aries: ¿Un vizard? —diría acercándose al niño sin problemas.
La liberación de Reiatsu del niño no era impresionante para ningún Quincy, más bien era saludable y estable, aunque era un tanto tóxica para otros por su parte hollow o bestia.
Mizu: ¿Es lo que soy, no iba a ser un Shinigami? —pregunto dando saltos sin parar y golpes veloces con sus dagas que silbaban con el viento.
Aries: un vizard es un Shinigami con un hueco en su interior, me sorprende que puedas mantener el control, normalmente se vuelven salvajes —comentó examinando la máscara del niño —. (Ya veo, no es un vizard aunque parezca mucho uno, es la representación salvaje de su animal interior. En pocas palabras, perdió su transformación de zoan para adquirir una transformación parcial de hollow o algo similar a uno).
Mizu: ¡No importa, quiero probar mi nueva fuerza! —gritó mientras daba un salto de más de diez metros y se reía como loco.
Aries: (parece ser que su parte animal lo hizo más salvaje y rápido al mismo tiempo que más exaltado, ¿Pasara lo mismo cuando entregué a Chi gokiburi?) -se preguntó mentalmente antes de ver sobre su hombro a su mano derecha -. Entretén al niño, no lo lastimes.
Joseph: Entendido.
Aries se quedó y vería a la pequeña Robin que estaba algo asustada por la presión de Mizu en ella.
Aries: ¿Quieres tu Zanpakuto? -preguntó con una sonrisa amable.
Robin vería el combate entre el niño y Joseph y luego a Aries, solo para asentir, incluso si le asustaba un poco, quería poder hacer cosas geniales como saltar muy alto y tener una espada que estaba conectada a su alma, ¡sonaba genial en todo sentido!.
Aries sonrió un poco notando la emoción infantil en la mirada de la niña, aún no era golpeada por la pérdida y el dolor constante por culpa del gobierno, aún era una pequeña que se emociona con cosas como las acciones de Mizu.
Aries: aquí tienes -diría acercando la otra cruz Quincy.
La niña acercó su mano y.
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Robin parpadeó mientras veía a su alrededor impresionada.
Estaba parada sobre un nenúfar extremadamente gigante y no era el único, había cientos de millas, hasta donde la vista alcanzaba a ver, plantas que salían del agua hacía el cielo que tapaban el sol a cada cierta distancia había hermosas flores de loto que eran tan grandes como casas.
Robin veía maravillada el hermoso lugar, escuchaba el sonido del agua correr, el sonido de aves, era un lugar de paz tan tranquilo.
???: Es muy bello, ¿No?.
Los ojos de Robin se abrieron de par en par mientras se daba la vuelta lentamente viendo el otro lado y sus hombros comenzaron a temblar.
Allí sobre el nenúfar, estaba parada una mujer de cabellos plateados con un rostro muy similar a la de Robin, su ropa era unos pantalones azules y una remera celeste, sobre sus hombros un abrigo de piel marrón.
Robin: ¿Mamá? -preguntó con la voz quebrada y llorosa.
???: no, lo lamento -diría tristemente mientras negaba -. Soy tu Zanpakuto.
Los ojos de Robin, solo se crisparon entre las lágrimas de decepción. La Zanpakuto lo notó de inmediato y en un parpadeó como si se hubiera teletransportado apareció a su lado y se arrodilló abrazándola con fuerza.
???: no debes de seguir llorando pequeña, yo siempre estaré contigo, nunca más estarás sola.
Robin no sabía el porqué, pero sentía que esas palabras golpeaban con fuerza su corazón, ese abrazo le calentó la cara y la hizo liberar todo de su interior con un río de lágrimas al sentir que siempre tendría alguien a su lado incondicionalmente.
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Aries: ¿Estás bien? -pregunto preocupado.
De la nada Robin comenzó a llorar mientras apretaba con fuerza su nueva katana que era mucho más grande que ella.
Tenía una empuñadura de un profundo color negro, su guarda eran los pétalos de un loto y a diferencia de la Tanto de Mizu esta trae una guarda roja con decoración dorada.
Robin: lo estoy -diría con una ligera sonrisa mientras se limpiaba las lágrimas -. Gracias por esto.
Aries: no hay de que -diría con una ligera sonrisa mientras veía la pelea de Joseph y Mizu.
Hace unos segundos.
Joseph sacó su cruz y la transformó en una barra de acero con dos tubos de Reiatsu celeste en las puntas que brillaban con intensidad.
Los ojos de Mizu se crisparon de ira debajo de su máscara por la irá mientras liberaba su presión espiritual con intención asesina inconscientemente.
Mizu: ¡Porque no usas una espada! ¡Me estás subestimando! -grito enfadado.
Joseph levantó una ceja mientras hacía algunos giros con el bastón, este niño estaba mucho más emocional ahora.
Joseph: no lo hago, su majestad ordenó que no lo lastime -dijo mientras se ponía en postura de lucha.
Eso no parecía calmar al niño que apretaba sus cuchillos.
Joseph: ven con todo.
Con esas únicas palabras, el niño desapareció no solo de la vista de Joseph, si no también de su detección de energía espiritual con un profundo sonido agudo que haría al Quincy de agua apretar los dientes de dolor.
Segundos después Mizu apareció detrás del Quincy listo para dar un corte a velocidad que eran prácticamente invisible para el ojo humano común escuchando el silbido del aire por el cuchillo cortando el aire.
Pero Joseph era una letra, un elite de los Quincy por así decirlo, recibir un ataque de un niño que apenas había adquirido sus habilidades no quedaría muy bien en su expediente.
Dándose la vuelta movió su bastón interponiéndose entre el cuchillo y su cuerpo escuchando el sonido del acero con acero que sacaba chispas por todas partes, los ojos de Joseph se conectaron de frente contra los ojos huecos y oscuros de la máscara hollow.
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Rukio: ¡Uno, yo gané!.
El grito de emoción del francotirador se escuchó en toda la sala, cuando segundos después una mesa voló por todas partes.
Para el entrenamiento de sus compañeros Aries había creado juegos de mesa, cosa de lo que se arrepentía.
Las tres mujeres de la tripulación eran extremadamente temperamentales y cualquier cosa podría hacerlas enojar, por lo que la mayoría de veces cuando jugaban terminaba lanzando una mesa alguna de las tres.
En esta ocasión fue Rougue que con sus cambios de humor constante era una bomba que con solo un toque explotaba.
Kuma: Me gusta la noche de juegos -diría con una sonrisa divertida y tranquila, mientras detrás Rukio corría aterrado por las tres mujeres de la tripulación que tenían sus arcos en mano.
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Nos vemos la próxima vez amigos, quiero que tengan un lindo dia o noche o tarde o lo que sea.
La Zanpakuto de Robin y la máscara de Mizu hecho por mi.
¿Que pasará en el siguiente cap? ¿Cuales seran las habilidades de estas nuevas Zanpakutos? ¿Cual sera el siguiente objetivo de los protagonistas?, espera lo en el próximo capítulo mi friend.
