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Chapter 36 - Capítulo 30

Capítulo 30: El Enigma de la Lujuria

Cuenta regresiva para el canon: 5 años y 5 meses.

El taller de Vesper zumbaba con una nota más baja y armónica que antes.

Reconstruir la infraestructura del Proyecto Pandora tras la explosión había sido un ejercicio de paciencia analítica que puso a prueba incluso su naturaleza de Kuudere. Solo el 50% de los datos locales fueron recuperables; el resto tuvo que ser reescrito desde cero, integrando las nuevas variables de seguridad que Sera había "sugerido".

Gracias al acceso oficial a la tecnología de grado militar de los Serafines, la nueva máquina de extracción no era un conjunto de piezas de chatarra y oro orgánico.

Era una maravilla de ingeniería blanca y dorada, con blindaje rúnico de alta densidad. En el centro del domo, la Esencia Arcoíris pulsaba ahora con una estabilidad gélida, contenida en un campo de vacío cuántico.

Cyan, que se había vuelto experta en leer los silencios de Vesper, se acercó con una bandeja llena de tarjetas de memoria. Miró la energía multicolor con un respeto que rayaba en el temor.

—Señorita Vesper… —susurró Cyan—. Esta vez la energía no intenta gritar. Se siente… contenida. Pero, ¿con qué planea fabricar el nuevo cristal? El oro orgánico se fundió la última vez. No creo que haya nada en el Cielo que pueda soportar esa presión sin purificarse o estallar.

Vesper se ajustó sus gafas de protección técnica, observando los niveles de presión.

—El problema es la Incompatibilidad Biomaestral, Cyan —explicó Vesper con su voz monótona—. Intentar contener el caos del Infierno en una estructura de orden absoluto del Cielo es como intentar guardar fuego en un recipiente de hielo. Necesitamos un conductor de origen demoníaco, pero con una frecuencia de vibración lo suficientemente alta como para interactuar con la Tierra, el Infierno y el Cielo sin colapsar.

Vesper guardó silencio, pero su procesador interno trabajaba a toda marcha. Sabía exactamente qué material cumplía con esos requisitos: Los Cristales Asmodeanos.

En sus registros de vida pasada como Elías, Vesper recordaba la importancia de estos artefactos.

En el Anillo de la Lujuria, el Pecado Asmodeus fabricaba cristales que permitían a los súcubos e íncubos cruzar las fronteras entre dimensiones para cumplir su labor en el mundo humano. Eran llaves dimensionales perfectas, conductores de energía pura capaces de estabilizar portales y transformar esencias.

«Si un cristal de Asmodeus puede mantener la forma humana de un súcubo mientras canaliza su energía demoníaca en el plano mortal, puede actuar como el puente que Pandora necesita», razonó mentalmente Vesper.

Su primer impulso, dictado por su programación puramente pragmática, fue organizar una cacería masiva. Visualizó una incursión quirúrgica en los clubes del Anillo de la Lujuria o incluso en la Tierra, eliminando súcubos como Verosika Mayday para recolectar sus cristales. Sería eficiente, directo y letal.

Sin embargo, algo la detuvo o mejor analizado alguien…

—Señorita Vesper… —intervino Cyan, notando la intensidad en la mirada de su mentora—. Ha estado trabajando sin parar desde que Sera la llamó. Sus niveles de estática están muy altos. Debería… descansar. Solo un poco.

Vesper miró a Cyan.

La novata no lo decía por miedo (no del todo), sino por una preocupación genuina que Vesper todavía no sabía cómo clasificar en su base de datos.

Reflexionó sobre su "error de cálculo" anterior. La explosión no fue solo una falla técnica; fue el resultado de la arrogancia del sistema. Había intentado forzar el resultado antes de que los materiales estuvieran listos.

—Tienes razón, Cyan —respondió Vesper, para sorpresa de Cyan—. La sobrecarga reduce la eficiencia predictiva en un 22%. El Proyecto Pandora entrará en fase de hibernación durante los próximos dos meses.

Vesper apagó la máquina principal. El brillo arcoíris se desvaneció tras las capas de blindaje.

—Tomaremos un tiempo de enfriamiento —sentenció Vesper, quitándose las gafas protectoras—. Necesito que mis sistemas procesen los datos de la explosión con calma. No hay prisa. El canon todavía está lejos, y una arquitecta no construye sobre cimientos calientes.

—Sigo, sin entender que significa el canon.— murmuró Cyan con impotencia, pero sonrió con alivio, viendo cómo Vesper finalmente se sentaba en su silla sin un destornillador en la mano.

Por primera vez en meses, la habitación de la Exorcista Perfecta estaba en paz.

Pero Vesper, mientras cerraba los ojos, ya estaba trazando el mapa del Anillo de la Lujuria. La cacería podía esperar, pero el cristal de Asmodeus y talvez algo más grande ya estaba marcado como el siguiente objetivo prioritario.

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