Cherreads

Chapter 33 - Capítulo Extra (V)

Capítulo Extra: El Espejo de Mis Propios Miedos

Perspectiva de: Vaggie, Exorcista de la Segunda Generación.

Todavía me tiemblan las manos.

Intento ocultarlo bajo una fachada fuerte mientras ayudo a Cyan a sentarse en una de las camas que no volaron por los aires en medio de la destrucción. El olor a ozono y a algo… sucio, algo que no debería existir en el Cielo, se me ha quedado pegado a la garganta.

Lute dice que somos guerreras, un poco difícil de creer cuando todas parecen unas salvajes más sádicas y crueles que los demonios que nosotras exterminamos.

Adán dice que somos "nenas rudas". Cuando no agrega algún insulto vulgar, un sobrenombre molesto en la conversación o hace alarde constantemente sobre ser el jodido primer hombre.

Pero…

Cuando miro a Vesper, no veo a una hermana de armas ¿normal?, todavía me cuentas creerlo ella es literalmente una de las pocas guerreras (quizás la única exorcista) qué no se burla o subestima a nuestros oponentes en el campo de batalla.

Pero…

Ella es la mujer más inestable y peligrosa que jamás haya visto en toda mi vida; lo único que veo en ella es un abismo que me devuelve la mirada con una frialdad matemática que me hace querer retroceder por puro instinto de supervivencia.

Desde que nací de las plumas de Adán y la gracia de Sera, he sentido que hay una forma correcta de ser. Lute es el estándar: implacable, leal, sin dudas. Yo trato de seguirla, trato de que mi lanza no vacile cuando veo la cara de un pecador, pero luego está Vesper.

Vesper es el recordatorio de que a mi lealtad siempre le falta algo más…

—¿Estás bien, Cyan? —le susurro, limpiándole un poco de hollín de la mejilla.

La pobre apenas puede asentir.

Cyan es lo que yo sería si no tuviera a Lute empujándome: una sombra asustada. Vesper la trata como a una pieza de repuesto, una herramienta que necesita ser calibración. Y lo peor es que Cyan la adora por eso. La adora, la sigue con una mascota (como odio que todas tenga razón en esa parte) porque Vesper no le pide sentimientos, le da igual si ella llora o se queja, ella solo mira resultados.

Me giré para ver a Vesper en medio de las ruinas de su habitación.

Tenía la máscara rota y cuando su máscara se cayó por completo… Pude admirar su rostro. Ella era hermosa, una belleza fría inalcanzable con una seguridad y confianza envidiables, un encanto natural que resalta más en medio de toda esta destrucción.

Era como una rosa, pero como todas las rosas tiene espinas, pero en ella párese que esas espinas estaban Impregnadas con un veneno tan letal qué te lo pensarías dos veces antes de tomarla.

Ella estaba sangrando oro, pero se estaba riendo. Pero no era una risa sádica (eso fue peor).

Era la risa de alguien que acaba de romper un juguete y se ha dado cuenta de que las piezas internas son más interesantes que el muñeco entero.

—No falló. —dijo ella.

Esa frase me persigue, me dio igual todo el marco teórico que explico después. Porque ¿Qué es lo que no falló? ¿Acaso intentaba matarnos a todas? ¿O es que lo que busca es algo tan grande que media ala del cuartel es un precio aceptable?

Lute la mira con respeto, no entiendo por qué. Adán la mira con orgullo, como si fuera su creación favorita. Pero yo… yo veo en Vesper el reflejo de lo que me da más miedo de nosotras mismas. No somos solo ángeles haciendo un trabajo sucio. Somos algo que puede volverse… En esto.

Una ambición que no tiene frenos o moral, solo eficiencia.

Si Vesper puede hacer esto, sin consecuencias reales solo importándole el fin no los medio o a quienes destruya en el camino… ¿En qué nos convierte eso? ¿Cuál es la diferencia entre nosotras y los monstruos que bajamos a purgar cada año?

—Vaggie… tengo miedo —murmuró Cyan, agarrándome de la manga.

«Yo también, Cyan»pensé, aunque no lo dije. «Yo también»

Miré a Vesper una última vez antes de que Lute nos ordenara retirarnos, me quedaré un rato para ayudar a Cyan, alguien tiene que hacerlo.

Pero tengo una certeza sobre Vesper y este desastre me lo confirmó; ella ya estaba ignorando la autoridad de Adán, mirando un trozo de metal fundido como si fuera el mapa de un tesoro que solo ella comprende. En sus ojos no había arrepentimiento o culpa por haber casi matado a su compañera de cuarto. Había una nueva ecuación.

Tengo la sensación de que Vesper no va a detenerse hasta que el Cielo mismo cambie de forma para ajustarse a sus planos. Y lo que más me aterra es que, cuando ella finalmente rompa ese "Límite de Fábrica", no sé si quedará algo de nosotras que valga la pena salvar.

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