Capítulo 120: Atrapado entre mis dudas
La oscuridad era absoluta. No había paredes, ni techo, ni un horizonte que marcara una línea divisoria; era un vacío denso y negro que parecía absorber cualquier rastro de sonido o movimiento.
*¡ZAS!*
Un fogonazo de luz blanca y cortante descendió desde la nada, golpeando el suelo con la precisión de un reflector de teatro. El círculo brillante iluminó el centro de la escena, revelando la silueta de un joven tendido de espaldas sobre una superficie lisa y grisácea que imitaba la textura del concreto frío.
Era Cody.
Sus párpados se agitaron con pesadez, parpadeando un par de veces para protegerse del repentino destello que golpeaba su rostro. Soltó un quejido ronco y se llevó una mano a la frente, frotándose los ojos mientras la consciencia regresaba a él de golpe.
"¿Pero qué demonios...?" dijo Cody con la voz rota por el letargo.
Apoyando las palmas de las manos en el suelo, Cody impulsó su torso hacia arriba. Sus músculos se tensaron bajo la camiseta verde mientras se ponía de pie con un movimiento ágil, aunque un poco desorientado. Al ponerse erguido, miró a su alrededor. Sus ojos azules se abrieron por completo, fijos en la barrera de oscuridad total que rodeaba el único punto iluminado donde se encontraba atrapado.
Cody dio un par de pasos hacia el borde del círculo de luz, extendiendo una mano hacia la negrura absoluta, pero sus dedos no tocaron nada más que aire frío.
"¿Hola?" dijo Cody con fuerza hacia la nada.
"¿Chef? ¿Chris? ¿Hay alguien ahí? ¿Dónde rayos estoy?" dijo Cody buscando alguna respuesta en el vacío.
Nadie respondió. El silencio que siguió fue tan pesado que Cody podía escuchar perfectamente los latidos apresurados de su propio corazón golpeando contra su pecho.
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*¡ZAP! ¡ZAP! ¡ZAP!*
Una serie de zumbidos eléctricos rompió el silencio de golpe. Justo enfrente de Cody, la oscuridad comenzó a rasgarse a medida que varios destellos de colores vibrantes brotaban del suelo, extendiéndose hacia el infinito como pasarelas luminosas.
Cody dio un paso atrás, protegiéndose los ojos con el antebrazo mientras observaba cómo los senderos se materializaban uno al lado del otro.
El primer camino a la izquierda brillaba con un tono rosa chicle muy intenso. Grabado sobre la superficie de luz, se repetía un patrón nítido de paletas lollipop con espirales blancas.
Justo al lado, un segundo sendero de color morado violeta se encendió con un zumbido. Sobre este flotaban y se dibujaban siluetas de mariposas de alas extendidas que destellaban con suavidad.
El tercer camino estalló en un tono azul eléctrico que contrastaba fuertemente con la oscuridad. Toda la superficie estaba decorada con decenas de huellas de gato perfectamente alineadas, como si un felino invisible hubiera caminado sobre la luz antes de que se secara.
A la derecha de este, apareció un sendero de color azul turquesa. La luz de este camino era más fría y mostraba un diseño repetitivo de pequeñas calaveras detalladas de color negro, que le daban un aspecto mucho más sombrío.
Cody giró la cabeza de izquierda a derecha, completamente atónito. Más allá de estos primeros senderos, una fila interminable de caminos de luz continuaba apareciendo hasta donde alcanzaba la vista. Había uno de un rojo encendido, otro de color verde brillante, un segundo sendero rosa con un tono completamente distinto al primero, uno de color celeste pálido, y muchos otros que se perdían en la lejanía.
"¿Qué clase de juego es este?" dijo Cody mientras miraba fijamente los símbolos bajo sus pies.
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Cody permaneció inmóvil en el centro del reflector, recorriendo con la mirada la fila de senderos luminosos. Sus cejas se juntaron y apretó los puños, tratando de encontrarle una lógica a la situación.
"No entiendo nada" dijo Cody mientras daba un paso tembloroso hacia atrás.
En ese instante, el silencio absoluto se rompió. Un murmullo suave comenzó a flotar en el aire, ganando fuerza rápidamente hasta convertirse en un eco claro que provenía directamente de los senderos. Cada camino proyectaba una voz diferente, nítida y perfectamente reconocible para él. Las voces se mezclaban en el aire, llamándolo al mismo tiempo.
"Ven por aquí, Cody, usa mi camino" dijo la voz dulce de Lindsay, resonando desde el sendero rosa con paletas.
"No lo pienses tanto y ven hacia mí" dijo la voz de Courtney, con su habitual tono firme y demandante desde otro de los senderos.
"Cody, tienes que elegir este, ven hacia acá" dijo la voz de Bridgette, sonando clara y amigable.
"Sabes perfectamente cuál es tu lugar, camina hacia mí" dijo la voz fría y decidida de Gwen, emanando del sendero turquesa con calaveras.
El eco de las chicas rodeó por completo al joven, obligándolo a llevarse las manos a la cabeza mientras miraba de un lado a otro.
"¿Pero qué rayos está pasando aquí?" dijo Cody, sintiendo cómo la confusión empezaba a transformarse en desesperación.
Antes de que pudiera formular otra pregunta, un crujido seco y violento resonó bajo sus pies. El suelo gris sobre el que estaba parado comenzó a agrietarse rápidamente, abriéndose en pedazos que caían hacia el vacío negro. El círculo de luz blanca se estaba desintegrando por segundos, reduciendo su espacio vital a casi nada.
Sin tiempo para pensar y viendo que se quedaba sin superficie, Cody flexionó las piernas y tomó impulso. Con un brinco potente hacia el frente, se lanzó por el aire, aterrizando firmemente con ambos pies sobre la pasarela de color azul eléctrico, justo encima de las primeras huellas de gatito.
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En cuanto los pies de Cody impactaron sobre la superficie azul eléctrico, el resto de los caminos vibraron con violencia. El tono dulce y suplicante de las voces desapareció en un parpadeo, transformándose en un coro de reclamos furiosos que resonaron como truenos en la oscuridad.
"¡Solo me usaste!" dijo la voz de Lindsay, perdiendo toda su inocencia mientras el sendero rosa parpadeaba agresivamente.
"¡Fui un juego para ti, dijiste que me querías!" dijo la voz de Courtney, cargada de un enojo que hizo eco en todo el vacío.
"¡Pensé que eras diferente, Cody!" dijo la voz de Bridgette, uniéndose a los reclamos.
Las voces se volvieron ensordecedoras, atacándolo desde todos los flancos y metiéndose directamente en su cabeza. Cody se llevó las manos a las orejas, apretando los dientes por el dolor y la culpa que la intensidad de los gritos le provocaban. No había vuelta atrás; el suelo detrás de él ya no existía, así que la única opción que tenía para escapar de ese tormento era avanzar.
Cody empezó a correr a toda velocidad, devorando los metros sobre las huellas de gatito mientras el sendero azul eléctrico parecía extenderse de manera interminable.
En ese preciso momento, una melodía sombría y de acordes melancólicos comenzó a brotar de la nada, inundando el espacio. Era la entrada de *Traitor* de Olivia Rodrigo. Las notas del piano y la guitarra acústica se entrelazaron con los gritos de reproche de las chicas, dándole a la persecución una atmósfera todavía más pesada y dramática a cada paso que daba.
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Cody apretó el paso, sintiendo el aire frío golpear su rostro mientras la música de fondo aumentaba su intensidad. Al final del sendero azul eléctrico, la pasarela se ensanchó para conectarse con la base de una enorme estructura. Era una torre cilíndrica de piedra lisa, que brillaba con el mismo tono de luz azulada y neón que las huellas de gato.
El joven se detuvo en seco frente a la entrada, jadeando y mirando hacia arriba de la imponente edificación.
"¡Cody! ¡Por aquí, mi amor! ¡Ven conmigo!" dijo una voz suave que flotaba desde las alturas.
Cody alzó la vista rápidamente hacia lo que parecía ser una terraza abierta en la cima de la torre. Apoyada firmemente contra el barandal, una bella mujer de silueta esbelta se asomó para mirarlo fijamente. Era Eve.
"¿Eve? ¿Pero qué es esto? ¿Dónde diablos estamos? ¡Dime qué haces aquí!" dijo Cody con fuerza, usando sus manos como bocina alrededor de su boca para que el grito alcanzara la terraza.
La mujer, sin embargo, no hizo ningún gesto que indicara haber escuchado sus preguntas. Su mirada permanecía fija en él, pero con una expresión vacía, casi robótica, decorada por una sonrisa perfecta que no cambiaba.
"Gracias por venir a salvarme, Cody. Sabía perfectamente que me elegirías a mí sobre todas las demás. Sabía que yo siempre sería tu número uno" dijo Eve con un tono cantarín y monótono que resonó con eco por todo el lugar.
"¡Eve, escúchame! ¡No estoy entendiendo nada de lo que pasa!" dijo Cody dando un paso hacia la entrada de la torre, totalmente desconcertado por su actitud.
Antes de que pudiera poner un pie dentro, el cielo negro estalló en un estruendo ensordecedor.
*¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM!*
Decenas de imponentes haces de luz de colores estridentes descendieron a una velocidad brutal desde el infinito, impactando violentamente contra el suelo alrededor de la estructura azul. El choque de la luz contra la nada hizo que Cody se tambaleara, obligándolo a cubrirse el rostro con ambos brazos mientras la energía estallaba a su alrededor.
De cada punto donde los destellos golpearon el suelo, la superficie comenzó a agitarse. Con un rugido de piedra tallada, una torre distinta comenzó a levantarse de manera imponente en cada destello de color. En pocos segundos, Cody se encontró completamente rodeado por un círculo de edificaciones gigantescas que bloqueaban cualquier ruta de escape, cada una brillando con una tonalidad diferente.
Cody giró sobre sus propios pies, atrapado en el centro del círculo de estructuras que no dejaban de emerger. Las puertas superiores de cada terraza se abrieron casi al mismo tiempo con un golpe seco.
De la torre rosa pastel asomó Lindsay, de una de tono oscuro salió Roxy, y de las estructuras contiguas aparecieron Bridgette, Mia y muchas otras chicas que Cody había conocido a lo largo del programa. Todas lo observaban desde las alturas con expresiones severas.
Sin embargo, el sonido de unos tacones resonó con fuerza justo al frente. La enorme torre azul turquesa, decorada con calaveras talladas en la piedra, abrió sus compuertas principales en la base. Una densa niebla fría escapó del interior y, de entre la penumbra, una mujer avanzó con pasos firmes y decididos hacia la luz.
Era Gwen. Su rostro reflejaba una furia contenida que congeló a Cody en su sitio.
"¡Gwen! ¡Por favor, dime qué sucede aquí! ¿Por qué me miran todas de esa manera?" dijo Cody dando un paso hacia ella con las manos extendidas, buscando desesperadamente una explicación.
Gwen se detuvo a pocos metros de él. Sus ojos fijos en los del joven destilaban un enojo profundo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.
"¿Todavía tienes el descaro de preguntar qué sucede, Cody?" dijo Gwen con una voz helada que cortó el aire.
"¡Gwen, juro que no entiendo nada de este lugar, acabo de despertar aquí atrapado!" dijo Cody tratando de dar un paso más hacia ella.
"¡No te acerques!" dijo Gwen dando un grito que hizo eco en las paredes de las torres.
"¿No se supone que yo era tu novia? ¿No me dijiste mirándome a los ojos que yo iba a ser la única en tu vida? ¡Me mentiste, Cody! ¡Me mentiste en la cara y solo me usaste para tus juegos sucios!" dijo Gwen furiosa, señalándolo con el dedo mientras las lágrimas de rabia comenzaban a asomar en sus ojos.
"¡Eso no es verdad! ¡Gwen, yo te amo, jamás te usaría para algo así!" dijo Cody desesperado, sintiendo un nudo asfixiante en la garganta.
Antes de que Gwen pudiera responder, la voz de Lindsay tronó desde lo alto de la torre rosa.
"¡A mí también me dijiste que era especial, Cody! ¡Me hiciste creer en tus palabras y todo era una completa mentira!" dijo Lindsay, rompiendo a llorar con fuerza desde la terraza.
"¡Fuiste un cobarde! ¡Jugaste con todas nosotros al mismo tiempo solo para inflar tu maldito ego!" dijo Courtney asomándose desde su estructura con los puños cerrados, barriendo a Cody con una mirada de absoluto desprecio.
"¡Pensé que de verdad eras un chico sincero, Cody! ¡Nos diste esperanzas a cada una de nosotros y nos desechaste cuando te convino!" dijo Bridgette con un tono herido que dolió más que los gritos.
"¡Eres un traidor, Cody! ¡Un maldito mentiroso!" dijo Mia uniéndose al coro de reclamos que bajaba desde las alturas.
El círculo de estructuras parecía cerrarse más y más sobre él a medida que los gritos aumentaban. Decenas de voces reclamaban su atención, repitiendo sus nombres, sus promesas rotas y sus errores, transformando el espacio en un verdadero juicio del que Cody no tenía forma de defenderse.
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"¿Por qué ella y yo no?" dijo Roxy desde lo alto, cruzándose de brazos con indignación.
"¡Se supone que yo debí ser tu elección!" dijo otra de las chicas, su voz uniéndose al rugido de reclamos que rebotaba en las paredes de piedra de las torres.
Cada palabra, cada grito y cada mirada de desprecio que bajaba de las alturas comenzó a materializarse en el aire como una presión física real. Cody sintió un golpe seco en los hombros, como si una enorme losa de concreto hubiera caído sobre su espalda de repente. Sus piernas, por más fuertes y entrenadas que estuvieran, flaquearon ante la súbita fuerza.
*¡PAM!*
El joven cayó pesadamente de rodillas contra el suelo iluminado. El impacto vibró en sus articulaciones, obligándolo a estirar los brazos hacia el frente y apoyar las palmas en la superficie para no estampar la cara contra el piso. Sus músculos se tensaron al máximo, las venas de sus brazos se marcaron por el esfuerzo y el sudor frío comenzó a correr por su frente.
La presión no se detuvo ahí. A medida que los gritos continuaban, el aire se volvió denso, casi sólido, aplastándolo hacia abajo como si la gravedad del lugar se hubiera multiplicado diez veces en un par de segundos. Sentía los pulmones colapsar, apenas permitiéndole tomar una bocanada de aire.
"¡Por favor, escúchenme!" dijo Cody con la voz ahogada por la tremenda fuerza que lo empujaba hacia el concreto.
"¡Perdónenme! ¡Yo nunca quise que esto fuera un juego para ninguna de ustedes!" dijo Cody, haciendo un esfuerzo sobrehumano para levantar apenas la cabeza, aunque la gravedad lo obligó a bajarla de inmediato.
"¡Me equivoqué, sé que cometí errores, de verdad lo siento mucho!" dijo Cody con las pocas fuerzas que le quedaban, mientras sus brazos empezaban a temblar violentamente, cediendo ante el peso invisible.
Los reclamos de las chicas se volvieron un zumbido ensordecedor que distorsionó el espacio. El peso sobre su espalda aumentó de manera brutal, aplastándolo por completo contra el suelo, inmovilizándolo.
Justo en ese instante de máxima asfixia, un crujido agudo y seco rasgó el silencio por debajo de él. La superficie azul eléctrico y las huellas de gato que lo sostenían se partieron en dos de golpe. Una enorme grieta oscura se abrió justo debajo de su cuerpo, eliminando todo soporte y tragándose a Cody por completo en una caída libre hacia el vacío absoluto.
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Cody soltó un grito ahogado y se incorporó de golpe en la cama, con el corazón golpeándole el pecho a una velocidad frenética. Sus ojos azules se abrieron de par en par, recorriendo el espacio con desesperación, buscando las imponentes torres de piedra o las siluetas furiosas de las chicas.
No había nada.
El silencio de la noche envolvía el lugar. A través de las ventanas de la cabaña, la luz de la luna apenas lograba colar unos hilos de claridad sobre las literas de madera y las siluetas de sus compañeros que dormían profundamente. Aún estaba completamente oscuro fuera.
Cody se llevó una mano temblorosa al rostro, limpiándose las gotas de sudor frío que le corrían por la frente. Tenía la respiración agitada y los músculos de los brazos todavía le tensaban, como si la brutal fuerza de gravedad de la pesadilla siguiera empujándolo hacia el colchón.
"Solo fue una maldita pesadilla" dijo Cody en un susurro apenas audible, soltando un largo suspiro para obligar a sus pulmones a recuperar un ritmo normal.
Poco a poco, el frío de la cabaña y el sonido monótono de los ronquidos a su alrededor lo ayudaron a bajar la guardia. Dejó caer la espalda contra la almohada con pesadez, estirando las piernas debajo de las cobijas. Sin embargo, aunque el miedo físico había desaparecido, su mente se activó por completo, negándole el regreso al sueño.
Cody clavó la mirada en las tablas oscuras del techo, perdiéndose de inmediato en el laberinto de sus propios pensamientos. La imagen de Gwen gritándole en el centro de la torre turquesa seguía grabada a fuego en su mente. Aunque sabía que el subconsciente exageraba las cosas, no podía evitar sentir una punzada de culpa real en el pecho. Estar en medio de tantas dinámicas, de tantas miradas y de las inevitables tensiones del campamento estaba empezando a pasarle factura. ¿Realmente estaba haciendo las cosas bien? ¿O acaso el sueño era un reflejo de que estaba perdiendo el control de la situación?
Giró la cabeza hacia un lado, acomodando el brazo debajo de la cabeza mientras cerraba los ojos con fuerza, tratando de borrar las voces de Lindsay, Courtney y Bridgette que todavía le zumbaban en los oídos. Sabía que en unas pocas horas el sol saldría, Chris McLean tocaría el megáfono y tendría que mostrar su mejor cara frente a todos, sin importar lo que pasara por su cabeza.
Con un último suspiro, Cody se acurrucó en la cama, obligándose a vaciar la mente para intentar capturar, al menos, un par de horas más de descanso antes del amanecer.
