Cherreads

Chapter 22 - Capítulo 21- Evoluciones y Choques

Aclaraciones:

-"Persona Hablando"-

-(Persona Pensando)-

--

[Habilidades o Magia]

(JC: Notas del Autor)

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Empecemos

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Ya había pasado un día desde el accidente con los Ogros y actualmente me dirigía a una reunión con ellos. Sin embargo, esos planes se esfumaron de mi mente cuando encontré algo… O más bien a alguien, esperando afuera de mi carpa privada.

Era una criatura muy conocida para mí, con la excepción de que su pelaje marrón había cambiado a uno de color rojo fuego, y que las líneas que rodeaban sus patas y su cuello ya no eran blancas, sino amarillas. Además, estaba bastante seguro de que había crecido algunos metros más.

Lo que tenía frente a mí era la nueva apariencia de Baku, después de haber evolucionado, tal como había dicho [Domador de Bestias].

-(Qué cambio más radical tuvo…)-

--

Nunca me hubiera esperado este cambio repentino por parte de Baku. Aunque, pensándolo bien, debí haberlo visto venir después de ver en persona los cambios que sufrieron los Goblins y los Lobos Colmillos al evolucionar.

Con esa duda en mente, tuve que preguntarle al único que tenía la respuesta: [Gran Sabio].

[Gran Sabio] me explicó que Baku había evolucionado en una especie conocida como Oso Infernal, un Monstruo que supuestamente estaba extinto.

La explicación vino acompañada de una historia. Al parecer, los Osos Infernal eran los ancestros de los Osos Frenéticos. En la antigüedad vivían en zonas volcánicas, pero ocurrió un accidente en el que estuvo involucrado un Lord Demonio, lo que provocó que migraran lejos de dichas zonas. Al alejarse del ambiente cálido que proporcionaban los volcanes, su especie comenzó a cambiar con cada generación, hasta terminar convirtiéndose en los Osos Frenéticos.

Al principio me pregunté la razón de esta evolución. Un segundo después, lo entendí: Baku había obtenido de mi parte las Habilidades [Manipulación de Fuego] y [Combustión], además de Resistencia a Altas Temperaturas; una versión degradada de Cancelación de Fluctuación Térmica EX.

Al parecer, fue gracias a mí y a [Domador de Bestias] que Baku evolucionó hacia esta especie.

-(Bueno, al menos se volvió más fuerte)- Pensé. -"Espero mucho de ti, Baku"-

-"No lo decepcionaré, maestro"-

Por supuesto, era capaz de comunicarse. Su voz era dulce y baja; me recordaba a la de ese famoso oso de un dibujo animado para niños.

-"¡Me encargaré de destrozar a sus enemigos de la forma más brutal posible!"-

De inmediato, su voz cambió a una aguda y distorsionada, claramente llena de locura, acompañada de una sonrisa de psicópata.

-(No me he equivocado… Sí que tiene una personalidad explosiva)-

Pensé. Al parecer, aún quedaba algo del Oso Frenético en su ser.

Yo solo le di unas palmaditas en la cabeza junto con un simple:

-"Buen chico"-

Después me despedí y comencé a dirigirme al lugar donde me reuniría con los Ogros.

....

.....

...

....

.....

Decidimos sentarnos y discutir las cosas con los Ogros. Elegimos la casa de madera construida en la cima de la recientemente quemada plaza pública, en el centro de la Aldea.

Mildo, el más joven de los tres hermanos Enanos, había hecho un gran trabajo elaborándola a partir del boceto básico que dibujé en un plano de madera.

Fue [Gran Sabio] quien lo hizo posible, además de las herramientas de dibujo que trajeron los Enanos. Con un poco de esfuerzo, se podía obtener algo casi tan preciso como con una computadora. Estaba empezando a sentir que podía levantar rápidamente una ciudad entera.

Mildo no tuvo problemas para comprender el esquema; tal vez mi enfoque de dibujo era mucho más fácil de entender que lo que fuera que incorporara este Mundo.

Lo cual tenía sentido. Los edificios de alrededor eran un juego de niños en comparación con el tipo de cosas que habíamos diseñado para las selvas de concreto de mi tierra. El Reino Enano tenía mucha arquitectura impresionante, desde luego, pero en términos de ejecución técnica todavía tenía un largo camino por recorrer. Tal vez algún día tendríamos edificios altos construidos en esta plaza. Era divertido y emocionante pensar en eso.

Pero divago.

Guié a los Ogros a la sala de recepción de la casa, mirando alrededor para asegurarme de que todo hubiera sido construido tal como lo pedí. Ellos siguieron dócilmente detrás, observando con ansiedad el interior como si fuera una novedad absoluta. Todavía no había ninguna decoración, así que no sabía qué les cautivaba tanto, pero fuera lo que fuese, claramente lo hacía.

La sala de recepción tenía una mesa grande, junto con algunos taburetes simples que la rodeaban. Todos nos reunimos allí: Rigurd, los cuatro Lords Goblins, Night, que estaba entre mis brazos; y Kaijin el Enano como mediador. Catorce en total, contándome.

¿Por qué tenía a Rigurd y al resto aquí? Porque pensé que los Ogros tenían cosas importantes que decirnos. Si algo estaba ocurriendo en el Bosque de Jura, llegaría a nuestra puerta lo suficientemente pronto. No quería ser el único punto de apoyo para todas las crisis.

Haruna llegó con té para todos. Hizo una rápida reverencia una vez que terminó y salió de la sala de recepción. Todavía se sentía un poco incómoda, pero estaba empezando a aprender algunos modales. Un progreso maravilloso.

Llevé la taza a mis labios. Amargo, pero no del todo desagradable. Nunca había sido tan exigente con este tipo de cosas, pero mi yo cocinero se estaba volviendo cada vez más meticuloso.

El té verde, ligeramente amargo, jugó alrededor de mi lengua. También podía sentir su calor. Mi cuerpo tenía Cancelación de Calor, supongo, pero aun así podía percibirlo.

-<¿Podrías dejar tu preciado té a un lado?>- Preguntó Ddraig con impaciencia. --

-(Está bien, está bien. Solo estaba disfrutando el té)-

Los Ogros parecían disfrutarlo también. Esperé a que se acomodaran antes de que empezáramos a hablar.

Comencé preguntando por qué estaban allí en primer lugar. Respondieron que estaban huyendo para reagruparse y reunirse. Eso, en sí mismo, era inquietante. Tenía la sensación de que esto tomaría tiempo.

Si existía una fuerza capaz de derrotar a los Ogros, entonces teníamos una amenaza real entre manos. Estas criaturas eran de rango B incluso en solitario, y podía decirlo con certeza tras la batalla de ayer. Y los que estaban aquí eran lo mejor de lo mejor: maestros del bosque, la clase más alta de monstruos que uno podía encontrar en esta región, según me dijeron.

-(Mejor escucharlos…)-

....

.....

...

....

.....

Para resumir la historia de los Ogros…

Hubo una guerra, y los Ogros perdieron. Eso fue todo.

Mientras yo estaba ocupado defendiéndome de Ifrit en esta Aldea, los Ogros se habían visto envueltos en una guerra por su cuenta. ¿Quién podría desafiar a la raza más poderosa del Bosque de Jura en una guerra… Y ganar?

Esa pregunta envió una oleada de tensión a todos en la habitación. Los rostros se endurecieron, cargados de preocupación.

-"Ellos atacaron nuestra tierra natal de la nada"- Murmuró el pelirrojo con rabia contenida. -"Su poder era abrumador… ¡¡Esos cerdos horribles, esos Orcos!!"-

Era un ejército entero, al parecer. Y, a diferencia de los Humanos, los Monstruos nunca se molestaban en declarar formalmente una guerra antes de librarla. Así que, aunque los Ogros no condenaban el ataque sorpresa en sí, que los Orcos fueran quienes los atacaran estaba completamente fuera de toda norma.

¿Por qué? Simple: la diferencia de poder.

Los Orcos eran criaturas de rango D. Más fuertes que los Goblins, sí, pero nada que hiciera perder el sueño a un aventurero veterano. Los Ogros estaban dos rangos por encima de eso, lo que hacía que un enfrentamiento uno contra uno fuera absurdamente predecible.

Y, sin embargo, los débiles desafiaron a los fuertes…

Y ganaron.

--

-(Eso parece…)-

Decidí profundizar un poco más.

El hogar de los Ogros era considerablemente más grande que nuestra propia Aldea: un acopio informal de clanes que, en conjunto, formaban una especie de fortaleza de batalla con una población cercana a los trescientos. En términos prácticos, una fuerza comparable al cuerpo de caballeros de una pequeña nación; equivalente a un ejército de tres mil efectivos entrenados, todos con el estatus de monstruo B-.

Los Ogros llevaban una vida que podría describirse como completamente militarista. Los clanes realizaban entrenamientos de combate entre ellos de forma regular, y ocasionalmente se unían a este o aquel bando para ayudar a otras razas en conflictos con sus vecinos. Algunos clanes incluso habían dejado su huella en la historia, sirviendo como fuerzas de vanguardia en los ejércitos de uno u otro Lord Demonio, y estos Ogros descendían directamente de ellos.

-- Dijo Ddraig. --

-(Estoy de acuerdo. Aunque no entendí nada de lo que acabas de decir…)-

--

Volviendo a los Ogros.

Vivían, en esencia, como mercenarios de facto. Y los Ogros de este mundo estaban destruyendo rápidamente la imagen romántica que alguna vez tuve gracias a mis propias novelas de fantasía. Pero ese no era el verdadero problema.

Habían sido derrotados por monstruos mucho más débiles.

Y parecía que aún seguían en shock, porque en esta sala de recepción nos encontrábamos frente a los únicos sobrevivientes de todo su asentamiento.

El pelirrojo había logrado sacar a su hermana, la princesa, del lugar mientras su líder encabezaba un grupo para contener a los Orcos. Ella era nobleza, después de todo, una especie de Ogro Chamán, y su gente la había puesto por delante de todo lo demás en sus vidas.

-"Si tan solo fuera más fuerte…"-

Se quejó el pelirrojo.

Lo último que había visto fue a los Orcos, vestidos con una armadura negra, ejecutando el golpe final contra su líder. Entre ellos destacaba un Orco gigantesco, uno que liberaba un aura espeluznante. Y junto a él, otra figura que ni siquiera se molestaba en ocultar su propia aura brutalmente oscura; alguien que llevaba una máscara que se parecía vagamente a la de un payaso enfurecido.

-"Era una de las personas Nacidas de la Magia, estoy segura"- Declaró la Chamán. -"Una de alto nivel. Me temo que mi hermano nunca tuvo una oportunidad"-

-"En efecto"- Agregó el anciano. -"Saltamos a conclusiones sobre todos ustedes porque vimos a ese desalmado en acción. Pensamos que eras uno de ellos"-

-(¿En serio? ¿Yo? ¿Agrupado con este loco homicida?)-

La forma en que lo expresaron lastimó un poco mi ego, pero, siendo justos, estaba usando una máscara propia en ese momento. Tal vez era natural que me asociaran con ese tipo de Nacido de la Magia.

Tenía la impresión de que una persona Nacida de la Magia podía ser casi cualquier Monstruo inteligente. Los Ogros, de hecho, también contarían como Nacidos de la Magia. Pero si ese individuo los superaba de tal forma, entonces tenía que ser algo mucho más feroz.

Nuestra confrontación previa me había dejado algo claro: nada era más peligroso que un Monstruo con inteligencia. Podían manejar la magia con la misma facilidad que un conjurador humano y empuñar armas con igual destreza. Eso, combinado con una fuerza física que superaba ampliamente a la de la humanidad, los volvía extremadamente difíciles de contrarrestar.

Y cuanto más alto era el nivel del Monstruo, más desastrosos podían ser los resultados.

Era seguro asumir que estábamos tratando con al menos un rango A. No eran noticias bienvenidas.

Ah, y solo por claridad: los Goblins son una sub-raza de la Humanidad, por lo que sus formas evolucionadas, los Hobgoblins, no cuentan como Nacidos de la Magia.

Los Ogros continuaron con su relato.

Parecía que había otros tres Orcos equivalentes en fuerza al de la armadura negra. Los cuatro despacharon con facilidad a los combatientes de élite de la fortaleza Ogro y, mientras lo hacían, el resto de los soldados Orcos se lanzaron al interior y comenzaron la masacre sin dudarlo.

Eran varios miles, según la estimación de los Ogros, pero aun así una cifra abrumadora. Y lo más inquietante era que todos estaban equipados con armaduras de placa completa, del tipo que esperarías ver en un vigilante Humano o una fuerza militar organizada. Como una marea de metal avanzando a toda velocidad a través del bosque.

Si eso era cierto, entonces tenía que ser obra de algo más que simples Orcos.

Los Orcos también eran de tipo Humanoide, pero siempre habían sido tratados como Monstruos de bajo nivel y poca inteligencia, al igual que los Goblins. No había manera de que pudieran reunir los fondos necesarios para equiparse con una cantidad tan extensa y costosa de armaduras. Además, el Bosque de Jura estaba lleno de Monstruos poderosos; sería imposible que los Orcos avanzaran hasta la fortaleza Ogro sin llamar la atención de nadie.

Era razonable asumir que estaban en connivencia con alguna otra nación… Una nación Humana.

Pero no podía adivinar cuál era su objetivo, y eso me inquietaba. Si su fuerza era de varios miles, no parecía que solo quisieran aplastar a los Ogros. A ese ritmo, estaban apuntando a todo el Bosque de Jura.

-"Sabes"- Intervino Kaijin. -"Podrían estar en connivencia con uno de los Lords Demonios"-

-(¿Lord Demonio?)-

El rostro de Shizu cruzó mi mente, y sus últimas palabras resonaron con fuerza.

Leon, el Lord Demonio. El enemigo que había prometido derrotar.

-(¿Podría ser posible? No estaba seguro de tener aún el poder para enfrentar a un Lord Demonio, pero…)-

En términos generales, no creía que ningún Lord Demonio se interesara particularmente por este bosque. Fuera de aquí, sus dominios se extendían a lo largo y ancho, con vastas tierras fértiles atendidas principalmente por Gólems y Esclavos capturados en batalla. Las tierras bajo el control de un Lord Demonio rara vez sufrían hambrunas y, como resultado, estos gobernantes casi nunca prestaban atención a las zonas controladas por Humanos.

Según me lo explicaron, los llamados Esclavos de Guerra consideraban su situación aceptable; sus vidas no diferían demasiado de las de otros habitantes. No sabía cómo lo veían las naciones Humanas, pero desde la perspectiva del Bosque de Jura, las tierras de los Lords Demonios eran frías y distantes.

Así que, si alguien buscaba conquistar el territorio de otro, lo más probable era que los Humanos estuvieran involucrados.

Los Humanos son capaces de hacer cosas increíblemente estúpidas movidos únicamente por su ambición. Lo sé muy bien; después de todo, yo mismo soy Humano.

Aun así, siempre existía la posibilidad de que uno o dos Lords Demonios decidieran iniciar una guerra simplemente por diversión o para matar el aburrimiento. Veldora, el Dragón Tormenta, había sido un factor disuasorio importante para ese tipo de comportamientos… Y ahora ya no estaba.

Tenía sentido.

Supuse que debía empezar a pensar más seriamente en la defensa de este bosque.

Pero, de cualquier manera, una cosa era completamente segura:

Este lugar estaba siendo invadido por Orcos.

....

.....

...

....

.....

-(¿Y ahora qué…?)-

Decidí escuchar a todos.

-"Creemos que los Orcos están tratando de tomar el liderazgo sobre el bosque"-

Dijo Rigurd después de que le dirigiera una mirada.

Todas las miradas se posaron en mí. ¿Luchar contra ellos? ¿Huir? ¿O unirnos a su alianza? Por la forma en que los Ogros se comportaban, era evidente que sabían que podríamos volver a ser enemigos, dependiendo de mi decisión. De repente, la situación se volvió mucho más tensa.

Pero no me importó.

-"Bueno, ¿qué tal otra taza de té por ahora?"-

Una fue servida frente a mí.

Todos llevaron sus respectivas tazas a los labios, y la tensión disminuyó ligeramente.

-(Cierto)-

-"Entonces, ¿qué planean hacer ustedes?"-

Les pregunté a los Ogros.

-"¿Qué… Quieres decir?"-

-"Quiero decir, ¿cuál es su rumbo futuro? ¿Van a huir para pelear otro día, o simplemente esconderse en algún lugar? Porque si piensan correr, me preguntaba si ya tenían un destino en mente"-

-"¿No es obvio? ¡Desarrollaremos nuestra fuerza, esperaremos una apertura y los desafiaremos de nuevo!"-

-"¡Precisamente! ¡Debemos vengar a nuestro Lord!"-

-"¡Yo también! ¡Ahora estamos casi impotentes, pero me niego a dejar que esos cerdos de dos patas sigan viviendo!"-

-"""¡Prometemos seguir a nuestro joven maestro y a la Princesa!"""-

Los Ogros no dudaban en absoluto.

-(Hmm. Deben haberse resignado a esto desde el principio)-

Incluso durante nuestra propia lucha anterior, no había visto ni un solo indicio de vacilación en sus ojos. Debían haber sabido que este camino podría costarles la vida… Y aun así, avanzaban sin titubear.

Tenía que respetarlo.

A pesar de estar acorralados, no habían matado a ninguno de los Hobgoblins. Tenía la sensación de que me arrepentiría si los dejaba marchar directo hacia su muerte.

-"Hey, ¿estarían interesados en unirse a mi lado?"-

-"¿Huh? ¿Qué estás…?"-

-"Lo dije lo suficientemente claro, ¿no? Si de todos modos trabajan como mercenarios, ¿por qué no hacerlo para mí? Si quieren pelear por su antiguo Lord, con gusto los contrataría para eso"-

-"Nosotros…"-

-"Además, si lo que buscan es fuerza, ¿no creen que ponerse de mi lado sería lo mejor? No puedo pagarles mucho más allá de comida y albergue, pero…"-

-"¡No podemos! ¡Hacer eso involucraría a esta Aldea en nuestra búsqueda de venganza!"-

-"No veo el problema"- Dijo Rigurd. -"Estamos aquí para servir únicamente al Yukimaru-sama. Si él así lo decide, nadie se opondrá a su voluntad"-

-"Sí"- Agregó Kaijin. -"Además, dudo que podamos evitar involucrarnos tarde o temprano. Si tantos Orcos están en movimiento, ningún lugar de esta zona será realmente seguro"-

-"Muy cierto"- Intervino otro Lord Goblin. -"Un espía Lizardman se puso en contacto con la Aldea en la que solíamos vivir. Como Goblins, no entendimos sus intenciones en ese momento, pero ahora parece claro que estaba investigando movimientos recientes. Eso significa que este lugar podría convertirse en un campo de batalla. Es mejor que trabajemos juntos"-

Todos parecían estar de acuerdo.

-(Hmph. No es como si un puñado de Goblins pudiera hacer mucho por sí solo)-

Si una horda de Orcos se aproximaba, necesitaríamos a toda la ayuda posible.

-"De acuerdo"- Propuse. -"Si aceptan servirme, creo que yo también puedo ayudar a cumplir sus objetivos"-

-"… ¿Cómo, exactamente?"-

-"Simple"- Respondí con calma, mostrando una confianza absoluta. -"Si se unen a mí, les prometo que pelearé a su lado cuando llegue el momento. Nunca abandono a mis compañeros, y si aceptan trabajar para mí, cooperaré con ustedes hasta el final"-

-"Ya veo. Así que nosotros protegemos a esta Aldea y, a cambio, la Aldea nos protege a nosotros… No es una mala propuesta. De hecho, es bastante buena. Podríamos usar este lugar como base para reunir las fuerzas de resistencia necesarias contra esos cerdos…"-

-"Exactamente"- Respondí sin cambiar el tono. -"Vamos a terminar luchando de todos modos. Ustedes simplemente vendrían con nosotros"-

-"¿Y este acuerdo se mantendría hasta que el líder de los Orcos sea derrotado?"-

-"Me parece perfecto. Una vez resuelto el problema, serían libres de hacer lo que deseen. Ayudarme a construir una nación, viajar por el mundo… Lo que quieran. ¿Qué dicen?"-

El Ogro pelirrojo meditó la propuesta durante unos instantes, mientras los demás guardaban silencio respetuoso. Claramente confiaban en su criterio. Cerró los ojos… Y luego los abrió con determinación.

-"Muy bien"- Dijo con firmeza. -"¡Serviremos bajo su liderazgo!"-

-(Así que ese es el camino que eligió… Bien. Eso también me beneficia)-

--

-(Ah, un poco de ambos, la verdad…)-

Pero no importaba.

A ambos nos convenía.

Era un trato en el que todos ganaban.

....

.....

...

....

.....

Ganar a los Ogros fue un gran golpe, al menos desde mi punto de vista. Pensé que no tendrían problemas con la idea de servirme como mercenarios, y tenía razón. Y si íbamos a enfrentarnos a varios miles de Orcos, necesitábamos aumentar nuestros números cuanto antes. No teníamos idea de qué tipo de fuerza componía ese ejército, así que quería prepararme lo mejor posible.

Puede que todo esto fuera estrictamente comercial, pero ellos habían jurado seguirme, y eso significaba que ahora éramos aliados. Amigos, incluso. Y si éramos amigos, necesitaban nombres reales; de lo contrario, sería un dolor de cabeza comunicarme con ellos.

-"¡Cierto! Déjenme darles nombres de personas entonces"-

-"¿Hah? ¿Qué está…?"-

-"¿Qué piensan? Dije nombres. Es molesto no tenerlos, ¿verdad?"-

-"N-No, er… Ya somos capaces de comunicarnos lo suficientemente bien, así que…"-

-"¡Jojo, en efecto! Los Humanos pueden tener nombres, ciertamente, pero nosotros, los Monstruos, tenemos poca necesidad de ellos…"-

-"¿Qué? No sean estúpidos. No me importa si creen que no los necesitan o lo que sea. Estoy diciendo que yo los necesito, porque de lo contrario es un fastidio llamar su atención, ¿de acuerdo?"-

-"S-Sí, pero…"-

-"¡Por favor, espere un momento!"- Intervino la Ogra de cabello rosado. -"Dar un nombre puede ser una maniobra muy arriesgada. Tal vez deberíamos empezar solo con los de mayor rango…"-

-(¿Peligroso? Cierto… ¿Cómo usar demasiada magia y quedarme dormido? Bueno, estaré bien mientras no intente nombrar una Aldea entera de una sola vez, ¿no?)-

-"No, no, deja de preocuparte"- Dije, ignorándola. -"¡Funcionará sin problema!"-

-- Dijo Ddraig con inseguridad. --

-(Nah, todo estará bien. Solo son seis)- Me encogí de hombros internamente. -(¿Qué es lo peor que podría pasar?)-

Además, muy en el fondo, quería saber qué tan fuertes se volverían los Ogros al recibir nombres, o en qué clase de Monstruos evolucionarían. La idea de ver a esos ya poderosos Ogros volverse aún más fuertes me emocionaba por alguna razón.

Por ahora, era momento de pensar en nombres.

Los Ogros aún parecían dudosos, pero al diablo con eso. Manos a la obra.

Esta vez estaba realmente emocionado. Los Ogros tenían la amabilidad de poseer diferentes colores de cabello, lo que facilitaba las ideas. El pelirrojo se convirtió en Benimaru, un nombre que significa "círculo rojo", comúnmente asociado con los samuráis de la antigüedad. Algo fuerte y viril, un encaje perfecto.

La Princesa se convirtió en Shuna, o "planta escarlata". Tenía el cabello rosado y amplios conocimientos sobre hierbas y medicina. Sonaba apropiado.

El de cabello blanco se convirtió en Hakuro, "anciano blanco", algo bastante evidente dada su apariencia.

El de cabello azul pasó a llamarse Souei, "sombra azul", en honor a ese ataque furtivo que casi me hace tropezar. Si hubiera apuntado a alguien más, podría haber sido muy peligroso.

La de cabello púrpura se convirtió en Shion, "jardín violeta", porque la forma en que sobresalía su cola de caballo me recordaba a una flor.

Finalmente, el de cabello negro se convirtió en Kurobe, básicamente "negro", pero con un matiz campestre. Encajaba con él: tosco, sin refinar, pero aun así agradable.

Estaba bastante satisfecho con mis elecciones. Los nombres me vinieron casi de inmediato, como una especie de revelación divina.

Pero justo cuando me di una palmadita mental en la espalda…

Comencé a sentirme exhausto.

-(Espera un minuto…)-

-<¡Lo sabía!>- Gritó Ddraig. -<¡Sabía que esto iba a pasar!>-

En el momento en que ese pensamiento cruzó mi mente, y junto con los gritos de Ddraig, ya era demasiado tarde.

Había entrado de nuevo en modo reposo.

-(¿Por qué nombrar a solo seis personas agotó mi magia de esta manera?)-

No obtendría una respuesta hasta que mi magia se recargara por completo.

....

.....

...

....

.....

Pasó una noche.

Esta vez, el modo reposo fue incluso más duro que la anterior. Estaba consciente, pero al mismo tiempo tenía que soportar las quejas de Ddraig directamente. Todo lo que percibía era como un sueño; mis recuerdos eran vagos, difusos, como si algo suave se presionara contra mí, o como si estuviera flotando en medio de flores fragantes. No tenía forma de saber con certeza qué estaba ocurriendo, así que probablemente solo estaba pensando demasiado.

-"¡Shion, ¿cuánto tiempo vas a apoyar a Yukimaru-sama cerca de tu pecho de esa manera?! ¡Es hora de cambiar!"-

-"¡Princesa Shuna, no puede hablar en serio! ¡No hay ningún 'cambio' que hacer! Yo cuidaré de Yukimaru-sama, así que, por favor, vaya a descansar..."-

-"¡Basta de tonterías, Shion! ¡Te digo que yo cuidaré de Yukimaru-sama y lo vigilaré!"-

Aparentemente, aquello era una especie de discusión, pero estaba seguro de que solo lo estaba imaginando. Igual que me estaba imaginando que estaban jugando al tira y afloja conmigo.

Dejemos ese tema ahí.

Así que, ¿qué fue lo que realmente pasó?

Lo descubrí cuando finalmente desperté y vi a los seis de pie frente a mí.

El que estaba al frente era un joven apuesto, con un ardiente resplandor de cabello carmesí. Sus ojos, del mismo rojo brillante, estaban fijos directamente en mí, sin vacilar ni un solo instante.

-(¿Quién es este tipo?)-

Pensé.

Pero con una segunda mirada lo confirmé. Era Benimaru, el Ogro al que antes se referían como el "joven maestro".

Dos cuernos, ahora más lisos y hermosos que la obsidiana, sobresalían entre sus mechones carmesí. Antes habían sido más gruesos que colmillos de elefante, pero ahora estaban afinados, pulidos, tan elegantes que parecían una obra de arte. El Benimaru que conocí era una figura enorme, pero este joven quizá medía menos de seis pies de altura, con un cuerpo rígido, definido y perfectamente equilibrado.

La cantidad de energía que emanaba de él, sin embargo, lo hacía parecer una persona completamente distinta. No era tan fuerte como Ifrit, por ejemplo, pero esa fue la primera comparación que se me vino a la mente. Bien podría haber alcanzado el rango A ahora.

-(Esperaba algo así, pero… ¿Cómo diablos nombrar a alguien desbloqueó tanta fuerza?)-

Fue mi reacción honesta.

Junto a él estaba una jovencita casi escondida a su sombra. Shuna, supuse.

Ya tenía una apariencia dulce antes, pero ahora había evolucionado de forma abrumadora. Esto era una Princesa en toda regla. Un nivel completamente distinto al anterior. Su largo cabello, ahora apenas teñido de rosado, caía en cascada hasta la cola de caballo bajo su espalda. Tenía dos cuernos de porcelana blanca, piel suavemente sombreada y labios con el delicado tono de una flor de cerezo en primavera. Sus ojos carmesí brillaron ligeramente cuando me miró.

-(¡Wow…! Es realmente linda)-

Muy pocas chicas podrían compararse. Era más pequeña, alrededor de cinco pies, y el aura que proyectaba te hacía querer protegerla de forma instintiva.

-(Maldita sea… Me siento igual que cuando conocí por primera vez a Neko-chan. Esa sensación de querer proteger algo pequeño y adorable… No sé de dónde o de quién aprendí eso)-

Hakuro, el viejo Ogro marchito, ahora parecía mucho más joven. Antes lucía como si fuera a desplomarse en cualquier momento, pero ahora parecía estar entrando en sus años dorados. Su postura era perfecta, y al menos parte de la fuerza física que había perdido con la edad había regresado. Incluso en una prueba de fuerza directa, ya no era alguien con quien tontear.

Sus ojos seguían siendo negros, su cabello aún tenía ese sorprendente color blanco, pero ahora su mirada era mucho más afilada. Llevaba el cabello largo atado hacia atrás, con un par de pequeños cuernos a ambos lados de la frente. Parecía un guerrero en toda regla, y si me enfrentara a él ahora, mis probabilidades no me gustarían demasiado, pero aun así me emocionaban.

Shion, la otra Ogra, claramente había puesto mucho empeño en su apariencia. Su cabello estaba limpio y bien peinado, recto y ordenado en lugar de arrojado hacia atrás como antes. Tenía un atractivo color púrpura que combinaba perfectamente con su cola de caballo. Poseía un solo cuerno, nuevamente de ese tono obsidiana-negro, que separaba su cabello de manera natural.

Sus ojos púrpura estaban fijos en mí, firmes como los de los demás. Su piel era casi blanca, sus labios de un rojo brillante. Ya no se veía tan salvaje como antes; quizá llevaba un poco de maquillaje, y eso, combinado con su metro y medio de altura, la hacía verse… Malditamente increíble.

Todo el conjunto era elegante, como el de una supermodelo. Pero había una parte extremadamente única de ella, una que obligó a mis ojos a desviarse. Lo cual fue bastante vergonzoso.

-(Apuesto a que se vería impresionante con un traje de negocios)-

Souei tenía aproximadamente la misma edad que Benimaru, con una tez más oscura y labios de un tono ligeramente azulado, casi negro. El único cuerno blanco en su frente contrastaba perfectamente, y sus ojos azul marino exudaban una fuerte voluntad. Había una belleza distinta en él, algo que Benimaru definitivamente no poseía, y además tenía casi la misma estatura.

¿Cómo era posible que todos se volvieran tan atractivos de repente? Y no solo atractivos, sino completamente opuestos a lo que habían sido antes. Un giro total de 180 grados. Esa perfección absoluta me incomodaba un poco, lo cual supongo que es solo algo muy Humano.

Kurobe estaba en el apogeo de su vida. Dicho amablemente, era robusto; dicho sin rodeos, era bastante peludo. Eso lo hacía destacar un poco entre el concurso de belleza que lo rodeaba.

Su cabello y ojos eran negros, su piel de un tono marrón oscuro. Tenía dos cuernos blancos en la frente, notables sin ser excesivos. Parecía alguien con quien me llevaría muy bien.

Así que esos eran los seis.

Y no fue solo su apariencia lo que cambió.

Benimaru y los demás habían evolucionado de Ogros a Onis, una progresión natural, similar a la de los Goblins a los Hobgoblins. Criaturas de aspecto más refinado, pero, sobre todo, de una fuerza muy superior. Diría que todos habían superado el rango A. Al principio pensé que podía estar equivocado, pero no. Todos ellos.

No era de extrañar que me hubieran drenado toda la magia.

Empezaba a parecer que cuanto más fuerte era el Monstruo al que se le otorgaba un nombre, más magia se requería para impulsar su evolución. Los monstruos evolutivos necesitaban una cantidad proporcional de Energía Mágica, una lección valiosa que aprendí de la peor manera posible. Si hubiera cometido un error, podría haber agotado mi magia por completo, lo cual habría sido desastroso. En su lugar, la agoté hasta quedar prácticamente catatónico.

Será mejor que tome este tipo de cosas con mucha más calma de ahora en adelante.

Había hecho un buen trabajo evolucionando a estos seis. Estaba orgulloso de ello.

Pero aun así, me arrepentí un poco.

-(Será mejor que no se conviertan en traidores, por ejemplo…)-

Y hablando del diablo, Benimaru habló:

-"¡Yukimaru-sama, tenemos una solicitud! ¡Por favor, le rogamos que acepte nuestro solemne juramento de fidelidad!"-

-(Genial. Ahora me sentía estúpido por siquiera pensar en traición)-

-"¿Hmm? Cielos, no tienes que ser tan formal. Que sean mis mercenarios no significa que quiera que se arrastren a mis pies"-

-"No es eso, mi Lord. ¡Deseamos servirle como sus leales retenedores!"-

-(¿Qué?)-

-<¿Qué?>-

Les había dicho que eran libres de marcharse cuando esta escaramuza terminara, pero parecía que Benimaru y los suyos tenían otros planes. Probablemente ya lo habían hablado entre ellos.

-"""¡¡Por favor, concédenos tu benevolente asistencia!!"""-

Entonaron al unísono.

No tenía ninguna razón para negarme. Aun así, ¿de verdad estaban conformes con nada más que algunas comidas y un lugar donde dormir? Eso me inquietaba un poco, pero si eso era lo que deseaban, estaba dispuesto a confiar en ellos.

Así, la población de la Aldea aumentó en seis en un solo día.

Decidí tener presente, con toda sinceridad, que temía tanto su fuerza como su potencial.

¡¡¡CONTINUARÁ!!!

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Notas del Autor

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Les advierto que esta historia se centra mayormente sobre Tensei Shitara Slime Datta Ken y otra novela que posiblemente reconozcan. También les advierto que Rimuru está completamente reemplazado por mi propio personaje (Yukimaru). Quedan anuncios.

Aclaraciones:

El personaje o la historia mencionada de un anime, o novela, no me pertenece. Si no a Ichiei Ishibumi (High School DxD), a Fuse, Mitz Vah (Tensei Shitara Slime Datta Ken) y Patora Fuyuhara (Isekai wa Smartphone to Tomo ni)

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Capítulo 22- La Calma Antes de la Tormenta

Capítulo 23- El Enviado

Capítulo 24- La Reunión

Capítulo 25- Desconectando Engranajes

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